Las estrategias partidarias mediáticas se refieren a la producción de contenidos e intervención de mensajes como mecanismo real de participación y debate propios del ciudadano elector. Los partidos políticos hacen uso de la interacción comunicativa en las redes para la construcción de una agenda pública. Cuando los medios de comunicación diseñan la agenda mediática, bien sea a través de su relación desde el punto de vista estructural o a través de cómo se plasma en distintas prácticas, ha sido ya abundantemente estudiada.
En muchas ocasiones, esa relación se caracteriza por el control político y gubernamental de los medios, manifestada a través de aparatos formales, económicos o del propio ejercicio de la producción periodística, a lo que se suma la eventual dependencia que genera la intromisión en el quehacer profesional y en la libertad de acción de los periodistas.
En el caso de las radios y televisoras públicas, también se da esa intromisión en la designación de órganos de dirección, de gestión y de asesoramiento. Esta relación entre poder político y mediático afecta a la calidad democrática y, en consecuencia, al desarrollo de un país.
A las funciones clásicas de socialización política, armonización de intereses y canalización de las demandas del ciudadano-elector, al sistema por parte de los partidos se le suma la que desempeñan los medios de comunicación en la sociedad de afinidad tecnológica: la educación digital o la discusión pública, que es efectiva en tanto que el ejercicio del periodismo político es independiente.
En las estrategias de difusión del mensaje político a través de los medios de comunicación, el último tercio del siglo XX presenció la preponderancia de la televisión sobre el resto de los medios masivos, principalmente la prensa y radio, convirtiéndose en el espacio central de la confrontación electoral.
En muchas ocasiones, esa relación se caracteriza por el control político y gubernamental de los medios, manifestada a través de aparatos formales, económicos o del propio ejercicio de la producción periodística, a lo que se suma la eventual dependencia que genera la intromisión en el quehacer profesional y en la libertad de acción de los periodistas.
En el caso de las radios y televisoras públicas, también se da esa intromisión en la designación de órganos de dirección, de gestión y de asesoramiento. Esta relación entre poder político y mediático afecta a la calidad democrática y, en consecuencia, al desarrollo de un país.
A las funciones clásicas de socialización política, armonización de intereses y canalización de las demandas del ciudadano-elector, al sistema por parte de los partidos se le suma la que desempeñan los medios de comunicación en la sociedad de afinidad tecnológica: la educación digital o la discusión pública, que es efectiva en tanto que el ejercicio del periodismo político es independiente.
En las estrategias de difusión del mensaje político a través de los medios de comunicación, el último tercio del siglo XX presenció la preponderancia de la televisión sobre el resto de los medios masivos, principalmente la prensa y radio, convirtiéndose en el espacio central de la confrontación electoral.