Cartas al editor

Los “chupa arcas”

La semana pasada publiqué un artículo sobre el chupacabras, esa criatura que ha desafiado todas las leyendas y alcanzado una fama mundial. Sin duda es uno de los misterios que ha acaparado grandes espacios en los medios de comunicación tradicionales y en redes sociales.

En esta ocasión haré alusión a los “chupa arcas”, que a diferencia del chupacabras que ataca el ganado de forma individual y afecta generalmente a particulares, son un funcionario o varios que literalmente succionan o drenan los recursos de una institución pública para saciar su sed de dinero y avaricia desmedida. Son tan despiadados como la criatura que se supone también es de origen extraterrestre, pero estos bárbaros tienen bien puestos los pies sobre la tierra y saben lo que hacen.

Mueven el dinero a cuentas particulares no importándoles si al hacer esta acción le quitan el derecho a la educación a las nuevas generaciones en instalaciones dignas, o si privan de su medicina a los de la tercera edad que esperan gozar de una seguridad social que les brinde la asistencia médica a la que con sudor tienen derecho luego de tantos años de laborar, no digamos de aquellos que se inventaron proyectos de transporte ficticios o los que aprovechándose de una emergencia sanitaria hicieron clavos de oro con las mascarillas y unos supuestos hospitales móviles.

En fin, el “chupa arcas” no es una criatura mitológica, son hombres y mujeres que figuran en las planillas para cargos de elección popular y de forma fraudulenta, si es necesario, llegan a ocupar importantes cargos públicos para tener el poder de jorobar y abusar de él para absorber todo el dinero público posible de forma ilegal.

No actúan solos, pues para ello sobornan periodistas, fiscales, jueces y todo aquel que tenga su mismo apetito desmedido y sueños de una grandeza ficticia, pues al final algunos terminan detrás de las barras de una celda fría y solitaria.