Opinión

Carta a Ricardo

Estimado Ricardo Álvarez, he observado tu carrera política desde aquel día que te conocí en persona cuando laborabas en un banco capitalino, apoyabas las aspiraciones de Toño Rivera para la Alcaldía, allí te dije que el candidato debías ser tú, por tu carisma, capacidad y don de gente. El tiempo me dio la razón.

Como miles de hondureños me sentí orgulloso de la forma valiente como en 2009 defendiste la democracia en las calles, cuando muchos de los líderes nacionalistas asumían posiciones oportunistas, calculadoras, pensando únicamente en ganar las elecciones, esos mismos son los que hoy gobiernan y que despreciaron a los “camisas blancas”. Tu carrera se afianzó al dirigir, con positivos y negativos, la alcaldía durante dos períodos, pero sin el apoyo de dos presidentes para quienes no eras parte de sus planes. En la municipalidad construiste el proyecto presidencial con algunos personajes no identificados con el ideario nacionalista, con agendas de lucro personal, con limitada capacidad política y trayectoria personal turbia, esto deberás evaluarlo muy bien a futuro, los verdaderos líderes suelen enfrentarse a decisiones difíciles como esta.

Las elecciones primarias, sin duda, fueron un duro, difícil revés en tu carrera, pero es una gran oportunidad para que revises a fondo no solo el fraude que te hicieron sino las grandes fallas de tu equipo de Salvemos Honduras, perfectamente sé que no tenías la mejor organización, los mejores candidatos a cargos de elección popular y tu discurso fue languideciendo de uno patriótico a otro muy calculador que defraudó a mucha gente.

Ricardo, me alegra tu declaración diciendo que no vas a tomar decisiones que afecten a Honduras y a tu partido. La historia está llena de líderes que de las derrotas construyeron grandes victorias posteriores. Estás muy joven, ten paciencia, prepárate más y remoza tu equipo de trabajo, no tomes hoy decisiones emocionales que lejos de ayudarte puedan enterrarte políticamente. Eres un activo valioso para la democracia, debes seguir buscando un discurso y una propuesta más patriótica, que rescate los valores perdidos en la sociedad hondureña