Opinión

'Canción de la India”

La Embajada de la India, con sede en Panamá y acreditada como concurrente ante el pueblo y gobierno de Honduras, inauguró sus actividades culturales en nuestro país, con un concierto intitulado “Canción de la India”, en el que participaron la pianista hindú AshaSantwan, residente en Tegucigalpa desde hace veinticuatro años, el contrabajista Juan Carlos Peña y la clarinetista Mary Lucy Moreno, ambos hondureños y residentes en el sur de Estados Unidos, desde hace unos catorce años.

Me encontraba de visita en la oficina de la Directora del Teatro “Manuel Bonilla”, licenciada Ana Magdalena Gómez, en actividades relacionadas con el recién efectuado concierto de la Orquesta Sinfónica de la Escuela de Música “Victoriano López” de la ciudad de San Pedro Sula, cuando nos enteramos de que en el mismo escenario se efectuaría, al día siguiente, la actividad cultural auspiciada por la Embajada de la India, cuyo primer secretario, el señor RajKumar nos fue presentado y con quien sostuvimos una breve conversación, de la cual surgió la invitación para que asistiéramos a la misma.

En efecto, la noche del jueves ocho del presente mes de agosto se realizó el concierto que ahora comentamos. La maestra Santwan nos ofreció, en la primera parte, obras de Mozart y Chopin interpretadas con su estilo característico en el que prevalecen una depurada técnica, un fraseo impecable y un sentido expresivo melódico del que las voces surgen del teclado con frescura y naturalidad.

En la segunda parte, tuvimos la ocasión de escuchar algunas obras en dúo para contrabajo y piano, y para clarinete y piano, pero también para el trío integrado por los tres artistas: Santwan, Peña y Moreno.

El carácter novedoso y poco usual de esta combinación instrumental permitió al público deleitarse con unas sonoridades inéditas para la mayoría de los asistentes al concierto.

No se encuentran en el repertorio musical muchas obras para el contrabajo como instrumento solista; su amplia gama de sonidos abarca desde los registros más graves hasta los más agudos que se asemejan a los del violín, lo que exige una gran destreza en la mano izquierda del ejecutante, aunque no es menor la exigencia en la derecha, ya sea en los pasajes que requieren el uso del arco, que son la mayoría, como en los pasajes pulsados. Peña es un virtuoso del contrabajo, además de un notable compositor y arreglista, lo que pudo demostrar como amplitud en el concierto que comentamos.

Es necesario destacar que la pieza musical utilizada para dar el título al concierto “La canción de la India”, es probablemente, la más popular y escuchada de su autor, el compositor ruso Nicolai Rimsky Korsakoff y pertenece a su ópera Sadko, en la que el protagonista es un trovador hindú del siglo XI, quien al viajar por lejanos países canta las maravillas de su tierra natal, en los que se encuentran abundantes y bellas perlas y diamantes.

Para mí, constituye una obra musical de grata recordación, porque era una de las favoritas de mi padre, Octasiano Valerio, quien la conservaba en una interpretación grabada en los años treinta del siglo pasado por un tenor ruso, cuya tersa y melodiosa voz, nos transportaba hacia aquel legendario país, con el sutil cromatismo y los nostálgicos acentos orientales, utilizados de manera incomparable por Korsakoff en sus obras musicales.

Creo que estuvo muy acertada su escogencia para titular el concierto ofrecido por la embajada hindú, a la que hay que felicitar por auspiciar a los tres artistas participantes Asha Santwan, Juan Carlos Peña y Mary Lucy Moreno.

Un comentario especial es obligatorio para referirse a los arreglos para trío realizados por Juan Carlos Peña sobre temas folclóricos hondureños: “Candú” y “Recuerdos de mi infancia”, en los cuales demostró su creatividad y versatilidad instrumental, utilizando un lenguaje musical muy avanzado, que nos hizo recordar la Etapa Nacionalista del gran compositor mexicano Manuel M. Ponce.

Es de esperar que otras manifestaciones culturales procedentes de la patria de Sidhartha, Tagore y Gandhi puedan ser ofrecidas en el futuro en nuestro país.

Alentamos a la representación diplomática hindú a continuar haciéndolo, pues de esta forma se fortalecerán los lazos de amistad y cooperación cultural entre la India y Honduras.

Por la parte hondureña, corresponde hacer lo mismo y aprovechar el enorme potencial que nos ofrece la India en los campos de la educación, la ciencia y la tecnología.


Tegucigalpa, MDC, agosto de 2013

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