Opinión

Alfredo Landaverde: héroe

Al asesinato de Alfredo Landaverde debe entenderse como un mensaje del crimen organizado, el narcotráfico y algunos policías corruptos quienes le dicen al país que impondrán su ley y que no le temen al Operativo Relámpago. Matar a una distinguida figura pública, amenazar medios de comunicación que denuncian la corrupción policial o asesinar periodistas es parte de las campañas de terror implementadas por los carteles de la droga en Colombia y México.

Alfredo valientemente señalaba directamente a los carteles de la droga, a los policías corruptos y sus socios como los verdaderos responsables de la imparable ola de criminalidad en el país, también denunciaba la lentitud y limitada voluntad de las autoridades en enfrentar como se debe este flagelo. Landaverde no se andaba por las ramas, era hombre emblemático en esta lucha, por eso lo callaron.

A Landaverde no hay que verlo o reducirlo a la categoría de político, que en su tiempo lo fue, fundamentalmente él era un hondureño valiente, hoy un héroe, que se atrevió a decir lo que miles callan. Su viuda, la socióloga Hilda Caldera, ha anunciado con valentía que recoge la bandera de lucha, de denuncia, de su marido, es este nuevo peregrinar de ella habrá que acompañarla para que no esté sola.

Frente a esta bárbara ola delictiva los ciudadanos se preguntan qué hacer. La respuesta es compleja, pero lo que sí es seguro es que se debe continuar exigiendo a Porfirio Lobo que se amarre los pantalones y que haga lo que tiene que hacer, es decir, expulsar a toda la actual cúpula policial e intervenir esa institución para sanearla y enjuiciar a los que han cometido delitos o enriquecido ilícitamente. Lo otro es terminar con la indiferencia, apatía, miedo y el inmovilismo que caracteriza a una parte de este pueblo, hay que iniciar un movimiento cívico ciudadano que sea la conciencia y el auditor de las autoridades de gobierno y de la clase política para provocar un golpe de timón que reoriente el rumbo del país.