FF AA gastaron L13 millones en tres astas para banderas que el viento vuelve harapos

A pesar de la opulencia de la cifra, el proyecto se encamina a ser un fiasco operativo, ya que, debido a la altura de los mástiles, no existe material textil capaz de resistir la velocidad del viento en esas zonas

  • Actualizado: 02 de marzo de 2026 a las 23:30
FF AA gastaron L13 millones en tres astas para banderas que el viento vuelve harapos

Tegucigalpa, Honduras.- Bajo el pretexto de incentivar el civismo, las Fuerzas Armadas (FFAA) ejecutaron a finales de 2025 la construcción de tres monumentales astas a un costo de 13 millones de lempiras, las que ahora lejos de inspirar orgullo y valores se han convertido en el símbolo de un derroche innecesario y una planificación técnica desastrosa.

Para la ciudadanía, la inversión de 13,069,490.43 lempiras deja entrever que los vientos de la capital resultaron más fuertes que la planificación militar, dado que en cuestión de horas o días convierten las banderas en jirones de tela, una realidad no contemplada en el diseño de una obra que se encamina a quedar como otro fiasco de la gestión de Roosevelt Hernández Aguilar, ahora exjefe del ente castrense, en el gobierno de Xiomara Castro.

El contrato para la construcción de estas tres estructuras —una en El Picacho, otra en Loarque, salida al sur, y una tercera en Villa Nueva en la salida a oriente— fue firmado el 15 de agosto de 2025 por Orlando Enrique Garner Ordóñez en su calidad de viceministro de la Secretaría de Defensa Nacional (Sedena) y por Olvan Obed Cantarero Gonzales por parte de la empresa Construcciones Diversas S. DE R.L. DE C.V.

Según el pliego de condiciones para la licitación pública 011-2025-SDN, el asta ubicada en El Picacho tiene una altura de 55 metros, la construida en la salida hacia el sur del país cuenta con una altura 32.10 metros, mientras que la que se levanta en la salida a oriente es de 31.20 metros de altura.

Una vista completa de la gran estructura de acero que amenaza con volverse un monumento al derroche del dinero de los contribuyentes.

En la base del monumento levantado en los predios de la Unidad Municipal de Agua y Saneamiento (Umaps), en la cima de El Picacho, resaltan dos placas de mármol. En una de ellas destaca el nombre de las Fuerzas Armadas y del Estado Mayor Conjunto y sus “200 años a servicio de la patria” y luego están las especificaciones de la obra. En una segunda placa se escribió que se trata de un monumento a la bandera nacional como “iniciativa que fortalece la identidad nacional”.

En esta inscripción resaltan los nombres de Xiomara Castro como presidenta; Orlando Enrique Garner Ordóñez como viceministro de defensa; Roosevelt Leonel Hernández Aguilar como jefe del Estado Mayor Conjunto; Mauro Tulio Ventura Moreno, director de logística militar; Denis Humberto Arévalo Flores, director de planeamiento, programación y presupuesto; y Edgardo Velásquez Mejía como director administrativo de las FF AA.

A pesar de que en una de las placas de la obra levantada en la cumbre de la ciudad los militares presumen con orgullo tener el asta "más alta de Centroamérica", los pliegos de condiciones de la licitación desmienten la hazaña, registrando una altura real de 55 metros.

La base del asta más grande de la región, como la denominan los uniformados, parte de una estructura cilíndrica hueca, de acero, con una circunferencia de cinco metros en su base, equivalente a un ancho o diámetro de 1.59 metros, el que se reduce en la medida el armazón alcanza más altura.

En un culto a la personalidad, los militares colocaron sus nombres en una de las placas, donde también glorifican el nombre de Xiomara Castro.

“Esta obra de los militares es un derroche de dinero, porque las banderas que colocan a los tres días ya estaban totalmente rotas. Desde su inauguración en diciembre han venido a poner cinco banderas y ninguna les ha durado ni una semana. Como que ellos no midieron la fuerza de viento”, dijo uno de los trabajadores municipales.

Luego, agregó: “Es que usted no se imagina cómo se escucha el golpe de la bandera cuando el viento la hace de un lado para otro. Parece que ese enorme tubo va a salir disparado”, describió el trabajador municipal.

De acuerdo con las especificaciones en la placa, en el asta de El Picacho se izaría una bandera de 15 metros de ancho por 30 de la largo, la cual flamearía permanentemente, sin embargo, la primera que se colocó con esas medidas, elaborada por la Industria Militar- según conoció EL HERALDO Plus, en cuestión de horas el viento la despedazó.

En la base se colocaron seis reflectores que supuestamente en la noche alumbraría la bandera, pero las luces no alcanzan a iluminar el pabellón nacional cuando se coloca y lo único que resalta en la oscuridad es una luz de obstrucción color roja colocada en parte superior del mástil, que sirve de advertencia a los pilotos de las aeronaves.

El asta ubicada en El Picacho es un cilindro de acero galvanizado de dos metros de diámetro y a pesar de haber sido pintado el óxido ya está presente en la polea.

Sin respuesta

Este medio de comunicación buscó la versión del nuevo vocero militar, el coronel Héctor Orlando Fajardo, pero manifestó que se trata de un proyecto de la gestión pasada y que por ser nuevo en el cargo no tenía mayor información.

“Déjeme averiguarle esos datos porque creo que son del año pasado ya cerrando la gestión. Lo que extraoficialmente manejo es que la instrucción era de Casa de Gobierno y le dieron la misión a las Fuerzas Armadas que las construyera para que estuviesen en las principales entradas de la ciudad capital y que ahí flameara la bandera de Honduras”, expresó.

La estructura levantada en la cumbre de El Picacho por dentro es hueca y posee una escalera para acceder a la parte alta.

“Pero déjeme averiguarle bien sobre todos los datos de dónde nace la idea y algunos pormenores más. Si usted me envía en un WhatsApp, en un mensaje toda la información que necesita saber de eso, mejor para que no se me vaya a quedar nada por fuera”, dijo el oficial.

Aseguró que se trató de un proyecto que incluía la izada de la bandera. Pero con el viento y la lluvia de estos meses, diciembre de 2025 y enero 2026, definitivamente no es funcional, porque cuando llueve la bandera es demasiado pesada, incluso hasta logra que el cable se baje. “Y cuando flamea ahí, prepárese”.

La fuerza es enorme, y una bandera mojada y azotada por viento en cuestión de dos semanas está rota, mientras no se haga de un material especial duro que resista. Se podría usar en septiembre, el Día del Soldado hondureño (3 de octubre), en fechas especiales y hasta los días cuando juega la selección impulsar los valores, añadió.

Aunque EL HERALDO Plus le envió varias preguntas al portavoz de las FF AA, al final dijo que había hechos las consultas a sus superiores, quienes le manifestaron que ese trámite debía hacerse a través de la plataforma de Sielho, evadiendo así la cúpula militar responder sobre un monumento al derroche que ellos ordenaron levantar.

Al asta construida en la colonia Villa Nueva, salida al oriente del país, solo se se le ha colocado bandera una vez, dicen vecinos del sector.

Debido al antecedente de contrataciones fallidas en las FF AA —compra de radares, drones, bandas musicales, construcción de aeropuertos, arrendamientos de cobertas, entre otras— se consultó a Relaciones Públicas del Tribunal Superior de Cuentas (TSC) sobre la razón para no investigar el constante despilfarro de dinero en la institución militar, pero la respuesta fue que si hay un auditor permanente en las Fuerzas Armadas. Igual quedaron pendiente de una respuesta más amplia, aunque esta nunca llegó.

Un solo oferente

Por otro lado, la base de los tubos de acero de las astas ubicadas en la salida a oriente y sur tienen una circunferencia de un metro con cuatro centímetros, equivalente a un diámetro de aproximadamente 33 centímetros, el cual también se reduce en la medida a estructura se eleva a los 32 metros. En ellas nunca se ha izado ninguna bandera nacional.

Sorprendentemente, en el asta levantada en la salida hacia la zona sur, apareció la bandera de la Alcaldía Municipal, días después desapareció.

En las bases de estas dos estructuras se construyeron pequeños redondeles de concreto. En el caso de la ubicada en la colonia Villa Nueva, además de presentar ya un deterioro en su alrededor hay mucha basura, lo cual lo vuelve un sitio muy poco atractivo, sobre todo cuando se promueve el civismo.

EL HERALDO Plus también buscó la reacción de la empresa a cargo del proyecto. El ingeniero Ronmel Espinoza, como representante de la empresa Construcciones Diversas, sostuvo que ellos se presentaron como oferentes en el segundo proceso de licitación, ya que el primero había resultado fracasado ante la ausencia de ofertas. Incluso, en el segundo proceso la empresa fue la única oferente, relató.

Había dos tipos de diseño: el correspondiente al de la zona baja de Tegucigalpa y el diseño especial que estaba en El Picacho (para mayor velocidad de vientos). Ambas astas se construyeron con acero galvanizado, estructuras montadas, material que fueron adquiridos en Guatemala, detalló.

Explicó que, la diferencia en la altura del asta de El Picacho, obedece a que el punto donde ondea la bandera es de 55 metros, pero después está un ápice, donde se le agregó un pararrayos de cinco metros, por eso los militares colocaron en la placa una altura de 60 metros.

Según el contratista, debido a la velocidad del viento, la cimentación de la estructura ubicada en la cumbre de la capital tiene una profundidad de nueve metros, por 3.50 de ancho, mientras que las otras dos en la parte baja de la ciudad están sostenidas por una zapata aislada de 3.5 metros de ancho por cuatro de profundidad.

Recordó que la velocidad de viento en El Picacho es de 120 kilómetros por hora (Km/h) pero hay días que supera los 150 kilómetros por hora, lo que obligó a ejecutar un diseño más resistente, teniendo en cuenta el jalón de la bandera, que se solicitó con un tamaño de 15 metros de ancho por 30 de largo.

Por ejecutar la obra la empresa Construcciones Diversas recibió los 13 millones de lempiras en dos pagos, uno de nueve millones y otro de cuatro millones, a través de transferencias.

“De hecho, nosotros solo colocamos la primer bandera de acuerdo con el contrato. Y esa bandera no la fabricamos, la compramos en la tienda donde venden banderas y como se rompió los militares han estado realizando los cambios, supuestamente con banderas elaboradas por la industria militar”, indicó.

“No sé por orden de quién, ellos decidieron cambiar la dimensión, porque se contrató una bandera de 9 x 18, después se cambió por otra que ellos mismos la consiguieron de 15 x 30 metros, pero duró muy poco por la velocidad que de arrastre que tiene El Picacho y se volvió a cambiar y ahora se está usando una de 10 por 20 metros, que es un poquito más grande que la que inicialmente se diseñó”, cuestionó el constructor.

Las banderas para las otras dos astas son más pequeñas, similar a las que se usan en la escuela; sin embargo, siempre se dañan fácilmente por el arrastre del viento. En cuánto al precio de la obra, “nosotros fuimos muy arriesgados a ofertar en un proyecto que es primera vez que hacen así aquí en Honduras”, añadió.

Ante la incapacidad de tener el pabellón nacional flameando permanentemente en tres puntos de la ciudad, la solución que los militares buscan adoptar es reducir el tamaño de la bandera y utilizar las astas nada más en fechas especiales.

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Redacción web
Redacción

Staff de EL HERALDO, medio de comunicación hondureño fundado en 1979.