Economía

Dante Mossi: ‘El BCIE pasó de financiar concreto a ser un banco de desarrollo’

El hondureño destaca entre sus logros como presidente ejecutivo la transformación del banco, el aumento en los desembolsos y la construcción del edificio anexo
04.12.2023

TEGUCIGALPA, HONDURAS.-El Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) mejoró en los últimos cinco años su indicadores financieros, logró mayor presencia en la región e impulsó una política de transparencia bajo la administración del hondureño Dante Mossi, quien concluyó el pasado 30 de noviembre su período como presidente ejecutivo.

En su último día de trabajo en el BCIE brindó una entrevista de 54 minutos a EL HERALDO, la que atendió en el edificio anexo construido en su administración, y compartió los resultados financieros de su gestión, la nueva visión del BCIE y los retos del banco.

¿Cuál era la calificación crediticia del BCIE el 1 de diciembre de 2018 cuando asumió la presidencia ejecutiva y cómo la deja el 30 de noviembre de 2023?

El banco lo recibí con una calificación “A-”, que no es mala; en ese momento se negociaba el ingreso de Corea (del Sur) y viendo los informes de calificación de riesgo del banco se mencionaba que había que tener socios de alta calidad crediticia, entonces se volvió tarea prioritaria el ingreso de Corea y lo logramos en los primeros dos meses de gestión pasando de 14 a 15 países, lo que nos permitió elevar la calificación en dos escalas “AA”. La calificación se mantiene en “AA”.

Dante Mossi dejará el BCIE con altas calificaciones de riesgo

En temas de gobernanza y administración del banco, ¿cuáles fueron sus primeras acciones?

El interés de los países fundadores Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Guatemala y Honduras, más el apoyo de Taiwán y España, querían un cambio fuerte en el banco y con ganas de crecer. En el tema de administración era un banco sin mujeres en los cargos de relevancia, apenas 1 entre 15 personas, y nos enteramos que habían requisitos como la prueba de embarazo y no ser mayor de 50 años, eliminamos esas restricciones y ahora es mayor el número de mujeres en cargos gerenciales.

¿Cómo entrega los principales indicadores financieros del BCIE?

Los activos suman 16,640.8 millones de dólares, 112% de lo programado; los pasivos 12,065.4 millones, 113% de lo programado y el patrimonio alcanza 4,575.5 millones, 109% de lo programado. Hasta septiembre pasado, la meta de utilidades era de 94.1 millones de dólares y cerramos con 169.7 millones.

¿Cuál fue el comportamiento de los desembolsos en su administración de cinco años?

Este es un dato que me llena de orgullo porque en el quinquenio desembolsamos 13,000 millones de dólares, es un número grande, superando los 7,910 millones de la administración anterior. Se destinaron 1,000 millones de dólares de utilidades para capital del banco. Cuanto llegué al BCIE la disponibilidad por país era de 400 millones de dólares anuales, hoy es cerca de 800 millones, o sea que en un período de gobierno podemos proveer 2,400 millones de dólares.

BCIE ganó 832.3 millones de dólares entre 2018-2023

El Banco Centroamericano se volvió el catalizador de las economías centroamericanas en los años recientes, ¿cómo lo lograron?

Sí, recuerdo 2020 cuando los gobiernos decidieron cerrar las fronteras al resto del mundo pero no a Centroamérica (por la epidemia del coronavirus) y los presidentes nos pidieron un paquete de rescate. El apoyo presupuestario fue por 2,000 millones de dólares para que los gobiernos apoyaran a la población y posteriormente se amplió a 4,000 millones porque las necesidades eran grandes. También se emitió el bono vacuna por 300 millones de dólares, y fuimos el primer banco en el mundo en hacerlo, el que fue comprado por inversionistas de Nueva Zelanda y Australia, lo que permitió a los países comprar vacunas covid-19 siendo Costa Rica el primero en hacerlo. Además colocamos el bono deportivo por $70 millones para la construcción un estadio en El Salvador y un bono educativo. Proveemos líneas de emergencia a los bancos centrales, tenemos una función monetaria a los países en casos de emergencia y se probó en el caso con Nicaragua logrando estabilizar su economía.

¿Qué cambios impulsó en el banco para tener mayor presencia en la región?

Se comenzó a trabajar en una estrategia para mejorar la relación con los secretarios de Finanzas, para ser francos éramos un poco arrogantes porque queríamos que todos vinieran a pedir en vez de decir en qué podemos ayudar. Recién asumida la presidencia, la ministra de Hacienda de Costa Rica, Rocío Aguilar Montoya, nos planteó la necesidad de apoyo presupuestario, ellos no tenían acuerdo con el FMI y comenzamos a trabajar en el instrumento porque el banco no financiaba apoyo presupuestario, solo ladrillo y concreto. También se repitió con El Salvador, país que tenía el vencimiento de un bono por 800 millones de dólares y el BCIE le aprobó el préstamo en condiciones favorables, logrando cambiar su bono caro por un financiamiento a 20 años.

¿Cuál es el Banco Centroamericano que entrega Dante Mossi a su nueva presidenta ejecutiva Ana Gisela Sánchez Maroto?

Éramos un banco que hacía carreteras, infraestructura con el sector público, en esencia eso era el banco cuando entré al BCIE, era un banco tradicional que hacía lo mismo desde su fundación, ahora es un banco que no solo hace carreteras, también puertos, aeropuertos, plantas de gas, energía solar y eólica, hospitales, vacunas, protección social. No solo otorga préstamos, hay una lección de Costa Rica que ningún banco de desarrollo hacía, se hizo un BOT (construcción, operación y traspaso) de una planta de energía geotérmica, propiedad del banco y el Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) pagaba por la energía generada más un arrendamiento, este año terminó el pago del préstamo de 180 millones de dólares y se transfirió la planta al ICE. Pasamos de ser un banco muy limitado a ser un banco que resuelve los problemas de la región sin necesidad de ir a Washington.

El BCIE busca generar un mecanismo de garantías para bonos soberanos, asegura Dante Mossi

¿Cuáles son las nuevas operaciones que el banco desarrolló en sus cinco años de gestión?

Hay varias operaciones, en Costa Rica estamos financiando Ciudad Gobierno bajo la modalidad BOT durante 25 años, con una inversión de $450 millones. También propusimos una operación similar para el puerto de Blufields de Nicaragua y en Honduras un mecanismo similar para las represas Morolica y El Tablón para no generar deuda al Estado y para eso se trabajará con la ENEE. Entre las ventajas es que estos proyectos no son riesgo país (en el caso de Costa Rica es BB) sino que es riesgo BCIE (calificación AA).

En su opinión, ¿cuáles son los retos que el BCIE tiene en los próximos años?

La capitalización del banco es una tarea pendiente, iniciamos la gestión para aumentarlo de 7,000 a 10,000 millones de dólares pero no se aprobó. En 2019 se aumentó el capital de 5,000 a 7,000 millones de dólares, 2,000 millones más. Hay gestiones con países que quieren ser parte del banco como Francia, Brasil y Chile, el capital del banco tiene que incrementarse y la mitad de los nuevos capitales vendrán de países extrarregionales. El número de oficinas del BCIE pasó de 6 a 11, quedan pendientes República Dominicana y mejoras a la de México. Centroamérica está creciendo, como bloque seríamos el cuarto país más grande de América Latina, y tener un banco que no dependa de decisiones de Washington o Bruselas sino que esté en Centroamérica es vital, la pandemia (del covid-19) demostró que no es bueno tener su centro de decisión muy lejos. Nos quedó pendiente el mercado de deuda regional, se aprobó pero faltó lanzarlo, también falta una agencia de garantías.

¿Qué proyectos de relevancia financió en Honduras durante su administración?

La obra más emblemática es el nuevo edificio de seis pisos a un costo de $20 millones, cuenta con el salón de sesiones más grande del país y está a disposición de los países socios para grandes eventos. A nivel de infraestructura destaca la del Canal Seco, que es una conexión logística y la más moderna de Centroamérica con una longitud de 400 kilómetros que conecta El Amatillo con Puerto Cortés, faltan los parques logísticos, y la segunda es el diseño de la obra de Morolica para que el gobierno pueda licitarla