La revolución dejó de ser un proyecto político para convertirse en un dogma cultural: impermeable a los datos, inmune a la comparación histórica, hostil a la duda
A diferencia de los escenarios bélicos clásicos, la represión iraní no se articula principalmente a través de la guerra abierta, sino mediante la institucionalización del castigo.
La historia moderna deja una lección incómoda: los regímenes no empiezan a parecer autoritarios cuando manipulan elecciones, sino cuando pierden la capacidad de perderlas