La sui géneris democracia catracha marca mañana un nuevo hito con las elecciones especiales que se realizarán en San Luis, Comayagua, en el que los más de seis mil compatriotas convocados elegirán, de nuevo, a su alcalde, vicealcalde y un regidor, con la esperanza de que esto ponga fin a una innecesaria crisis que ha puesto en evidencia las debilidades de nuestro sistema y el riesgo que representa el poder absoluto.
Y es que si bien los votantes de San Juan Luis ya habían emitido libremente sus preferencias en las elecciones generales del año pasado, esta voluntad fue abiertamente contrariada cuando la decisión del Tribunal Supremo Electoral (TSE) para dilucidar el empate de los candidatos del Partido Nacional y del Partido Liberal, con la aquiescencia de ambos aspirantes, fue tirada al cesto de la basura por una decisión de la Sala de lo Constitucional.
Incluso ya el TSE había extendido la correspondiente credencial, con la que el liberal asumió como alcalde de San Luis el pasado 25 de enero, cuando desde la dirigencia nacional del Partido de gobierno se incitó al aspirante nacionalista para que, en contra de la palabra y la firma empeñada, acudiera ante el máximo Tribunal de Justicia, bajo pleno control del Partido Nacional después de la irregular destitución de cuatro magistrados.
Como era de esperarse, en un Poder Judicial sin independencia, el fallo favoreció al reclamante. Pero no solo eso, el TSE, también en poder del partido de gobierno, sin objetar la intromisión de un poder del Estado en asuntos que constitucionalmente le competen en exclusiva, acató el fallo, despojó al ganador del cargo y otorgó al aspirante nacionalista la credencial como nuevo alcalde de San Luis.
Allí surgió una crisis, que puso en peligro hasta el convenio mediante el cual los liberales le dieron el apoyo a los nacionalistas para que controlaran el Congreso Nacional. Incluso una noche la Alcaldía de San Luis fue pasto de las llamas en un hecho que, como ocurre siempre en Honduras, ni siquiera se ha esclarecido.
Esperemos, entonces, que las elecciones especiales de mañana en San Luis finalmente le pongan fin a una crisis innecesaria; pero no solo eso, sino que también lleve a una reforma de la Ley Electoral que además de evitar situaciones similares en el futuro también esté acorde con la nueva correlación de fuerzas que los votantes quisieron establecer en las pasadas elecciones generales.