“Honduras está abierta a los negocios” era un éxito asegurado si no se hubiese creado Coalianza y pasado a Casa Presidencial para que alguien se hiciera de moviditas…
Si hubieran sido un poco responsables y visionarios hubieran dejado este proyecto en la Cancillería en manos de Mario Canahuati y Alden Rivera.
Hay que ser realistas. No es lo mismo que a un inversionista extranjero lo invite a invertir un hombre que tiene negocios en Honduras y que habla su lenguaje, que gente “X” que ni siquiera tiene un centavo invertido en este país y que prácticamente vive del erario público…
Los consulados tenían mucha presión de cumplir con las metas, metas que se quedaron en el aire y sin ningún seguimiento y frutos. Hay que reconocer que esa sí es una estructura sumamente cara y altamente desperdiciada... ¿Qué esperanzas podemos tener? Si ni siquiera toman las medidas correctivas.