Óxido y olvido: un recorrido por los módulos de la cárcel de Naco
Luego de casi una década sin concluir su construcción, así lucen los módulos de la cárcel de Naco. Aquí más detalles
- Actualizado: 23 de octubre de 2026 a las 16:41
La cárcel de La Acequia, ubicada en Naco, Santa Bárbara, permanece abandonada desde 2017 y presenta daños visibles en sus estructuras, materiales y áreas de acceso, luego de casi una década sin concluir su construcción.
El proyecto, que ahora figura entre las opciones para levantar un centro penitenciario antiterrorista, conserva tres módulos que quedaron inconclusos y que podrían ser evaluados para determinar si es posible recuperarlos.
La vegetación ha ganado terreno en las instalaciones y dificulta el acceso a varias áreas de la construcción, que permaneció durante años sin recibir los trabajos necesarios para su finalización.
El crecimiento de la vegetación ha convertido algunos sectores del predio en espacios de difícil acceso, por lo que no es posible recorrer el interior de los módulos.
La infraestructura está compuesta por tres módulos que formaban parte del proyecto penitenciario. Uno de ellos alcanzó un avance estimado de entre el 75 y el 80 por ciento, según informó el director del Instituto Nacional Penitenciario (INP), Walter Iván Amador Lacayo.
Pese al avance que registró esa estructura, los años de abandono han provocado que varios de sus componentes requieran una revisión para establecer si todavía pueden utilizarse.
El hierro colocado en las puertas de las que serían las celdas se encuentra inservible, debido al deterioro que ha sufrido la infraestructura con el paso del tiempo.
Las puertas formaban parte de los espacios destinados al confinamiento de los privados de libertad, pero la construcción nunca llegó a completarse para recibir reclusos.
Otro de los daños visibles está en el techo de los módulos, que quedó sin las láminas de zinc que debían cubrirlo.
La ausencia de estas láminas deja incompleta la estructura y evidencia el deterioro que presenta la obra tras permanecer durante años sin terminar.
En el interior del predio también quedaron materiales de construcción abandonados, entre ellos láminas de zinc, piezas de hierro y otros elementos que supuestamente tenían un alto valor económico.
Estos materiales permanecen sin utilizarse desde que se paralizaron los trabajos, mientras las autoridades analizan la posibilidad de retomar el proyecto.
El deterioro también se observa en los alrededores de las instalaciones, donde el crecimiento de la vegetación ha cubierto buena parte del terreno.
Desde el exterior, uno de los pocos espacios despejados es el área donde permanece un guardia de seguridad encargado de resguardar la propiedad estatal.
El muro perimetral, construido con malla ciclónica, presenta grandes agujeros.
Habitantes de las comunidades cercanas entran al terreno para depositar basura y recoger leña..
También se han registrado intentos de invasión de los terrenos, que han permanecido sin uso penitenciario durante varios años.
Las condiciones del perímetro representan otro de los aspectos que las autoridades deberán considerar si deciden recuperar las instalaciones y convertirlas en una prisión de máxima seguridad.
El proyecto de La Acequia comenzó en 2007 como una iniciativa para construir una granja penal destinada a la rehabilitación de privados de libertad.
En 2013, el diseño cambió para convertirla en una cárcel de mínima seguridad con celdas fabricadas a partir de contenedores metálicos. En 2015, el gobierno de Juan Orlando Hernández asumió la obra con el objetivo de transformarla en un centro penitenciario de máxima seguridad, pero los trabajos se detuvieron en 2017.
Actualmente, el INP considera que la estructura podría recuperarse, aunque primero deberán realizarse estudios para determinar sus condiciones y las reparaciones necesarias.
De seleccionarse La Acequia, el centro tendría capacidad para 11,000 privados de libertad y el primer complejo podría terminarse en ocho a diez meses, mientras los otros dos requerirían alrededor de 12 meses.
Las autoridades todavía no han establecido cuánto costaría reconstruir y completar la cárcel.
La decisión final sobre su ubicación tampoco se ha tomado, pues Naco compite con otros terrenos situados en Yoro y Colón para albergar el futuro centro penitenciario antiterrorista.