En una actitud y una acción simultáneamente ilegal, arbitraria y arrogante, gobierno israelí, en abierto desafío a múltiples resoluciones adoptadas por la Organización de las Naciones Unidas a lo largo de décadas, ha decidido intensificar la construcción de asentamientos en las inmediaciones de Jerusalén, cuya mitad oriental pertenece a Palestina, lo que de hecho divide en dos mitades a Cisjordania o margen occidental del Río Jordán, territorio que junto con Gaza, constituyen el núcleo del Estado palestino.
Pese a que en esta semana distintas cancillerías europeas han expresado por la vía diplomática su protesta ante esta las mas reciente muestra de irrespeto al Derecho Internacional con que Tel Aviv responde a la indignada opinión pública mundial, el Primer Ministro hebreo Benjamín Netanyahu, quien pretende ser reelecto para otro período al frente del Gabinete, ha respondido a la decisión abrumadoramente mayoritaria de la Asamblea General de la ONU que incorporo a Palestina como Estado no miembro, con un acto de hecho mas no derecho.
Tal como declaro el Secretario General de la ONU, tal medida prácticamente pone fin al objetivo de creación de un estado palestino, con fronteras anteriores a la guerra de anexión y conquista de 1967, debidamente demarcadas y delimitadas.
Queda evidenciado, una vez más que Israel ha estado saboteando sistemáticamente las negociaciones de paz, burlándose así no solo del pueblo palestino y sus negociadores, sino, igualmente, de todas aquellas naciones que han interpuesto sus buenos oficios y servido de mediadores entre las partes en conflicto, incluso ofreciendo su hospitalidad para que pudieran reunirse en ciudades neutrales, incluyendo a Madrid y a Oslo.
La ultraderecha israelí, con esta acción expansionista, está sacrificando los auténticos intereses de su país de alcanzar una paz efectiva y duradera, privilegiando metas políticas de corto plazo que le permitan consolidarse en el espectro político.
Adicionalmente, ha logrado aislar aún más a su nación, ya que sus aliados tradicionales, excepto Estados Unidos, han hecho sentir su condena y repudio, retirando su apoyo al belicismo israelí, causante de la permanente inestabilidad y confrontación en el Medio Oriente.
Empero, la fuerza bruta –convencional y nuclear-, no logrará prevalecer sobre la justicia y el Derecho, la moral y la coexistencia pacífica, las que eventualmente prevalecerán.