Columnistas

Plagios y apócrifos

En previa nota navideña conversábamos sobre evangelios apócrifos, algunos elaborados por autores gnósticos (filosofía en que el conocimiento de lo divino o lo que trasciende la experiencia terrenal es inaccesible a la comprensión humana) y que en parte fueron descubiertos durante los siglos XIX y XX.

Protestantes, católicos y ortodoxos coincidieron al escoger los libros que integrarían el Nuevo Testamento, pero otras iglesias (etíope, copta) incluyen igual epístolas de Clemente y del Pastor de Hermas, más textos nunca certificados y que describen la niñez de Jesús. Apócrifos son el Evangelio de Tomás, hallado en un pueblo del Nilo (1945) y otro de los siglos iniciales atribuido a Judas de Carioth y que es el Evangelio de Judas (divulgado por National Geographic Society en 2006).

Historias dudosas son los nombres de Joaquín y Ana, padres de María; la ofrenda de la niña virgen en el templo; el nombre de los reyes magos (Melchor, Gaspar, Baltasar) y la presencia de asno y buey en el pesebre.

Igual las fábulas del buen ladrón (Dimas) y el malo (Gestas); el episodio de Verónica (presente en el Vía Crucis); la figura de Longinos, centurión que se supone alanzó a Jesús, y la primera sugerencia sobre la virginidad perpetua de María (Protoevangelio de Santiago). Ninguno de esos “hechos” están en los cuatro Evangelios canónicos que se nos enseña tragar cual voz divina.

Peor: el relato de la raza humana caída (Génesis 3) viene de la leyenda griega de la Caja de Pandora, donde la mujer desata pecados en el universo edénico. Los monjes de Zoroastro enseñaban cómo Ormuz crea los primeros seres (Adama y Evah) en seis días, descansando el séptimo.

En tu Biblia son Adán y Eva. La Epopeya sumeria de Gilgamesh refiere que se deposita al hombre en la tierra, en un paraíso donde la primera mujer le hace comer alimentos que lo fuerzan a abandonar la gloria.

Desde ese minuto hasta redactarse la primera línea de la Biblia faltan 1600 años.En otro episodio el dios advierte a un viejo sobre una inminente inundación e instruye que construya una nave de madera y caña para sobrevivir. La barca aterriza en un monte desde donde Noé envía pájaros para hallar tierra. Aunque esas minucias suenan como Génesis, la anécdota proviene de Utnapishtim, Epopeya de Gilgamesh, 16 siglos antes que la Biblia.

Los Proverbios bíblicos imitan al Amenemope egipcio. Aquellos afirman que dios entrega mandamientos a Moisés en el Sinaí (1490 a. C.). Pero examinando el Libro de los Muertos (Egipto, 2600 a. C.) ves que 3000 años antes ya existen los diez dictamentos.

Zoroastro es el redactor de la Biblia, no el dios hebreo.Zoroastro o Zaratustra imagina ángeles y demonios. Escribe de Satanás y su batalla contra el bien y describe el halo luminoso que rodeará más tarde a las figuras místicas hebreas.

Paraíso e infierno nacen en los textos del Mitraismo persa, siglos antes.La trinidad Padre+Hijo+ Espíritu Santo (Mateo) se origina en textos egipcios (Amón+Ra+Ptah) y sumerios (Ishtar+Baal+Tammuz) ¡mil años antes!

El “mesías” Salvador fue siempre imaginación de primitivas religiones. Ningún falso dios de mitos antiguos y populares redacta las Escrituras. Cuanto crees, creyente, y cuando crees, es por tu necesidad de creer, no por lo que crees.