Cartas al editor

La migraña (II)

Las migrañas afectan a personas de todas las edades y mayoritariamente a mujeres; sin embargo, a pesar de su alta incidencia, ha sido una enfermedad de poco interés tanto en la región como a nivel mundial.

Una de las barreras principales es el desconocimiento que existe entre el mismo personal de salud, por lo que el diagnóstico y tratamiento se dan solo en una minoría de estos pacientes.

En esta misma línea, quienes padecen de migraña a menudo tienen dificultades para comunicar la gravedad de sus síntomas y, como resultado, suelen sentir que no son valorados correctamente por su equipo médico ni que reciben el tratamiento necesario.

Otro de los retos es el poco reconocimiento que existe en relación con la carga que impone este tipo de dolor de cabeza en la sociedad y, por ende, la limitación en presupuesto para su atención.

De acuerdo con el estudio CALM, realizado en Centroamérica y el Caribe, un 52% de los pacientes participantes señaló que la migraña ha impactado su vida profesional, lo que puede repercutir en la disminución del rendimiento laboral o alterar la capacidad de concentración de la persona, así como incrementar el riesgo de accidentes laborales y de conflictos con compañeros o jefes, al no comprender el tipo de dolor que experimenta la persona.

Algo que impacta aún más su incomprensión es la falta de información que tiene la sociedad en general sobre esta enfermedad. Muchos piensan que las migrañas no son graves porque se presentan por episodios o quienes las padecen desconocen que existen tratamientos eficaces para su atención.

Lo cierto es que la migraña es una enfermedad poco comprendida y subestimada. ¿Cómo revertimos esto? La tarea no es sencilla; sin embargo, podemos comenzar desde ya ejecutando alianzas con otros actores del sector para concientizar a la población acerca del impacto de este padecimiento en la vida diaria y de la importancia que tiene una atención médica adecuada, con profesionales bien capacitados, para que su diagnóstico sea exacto y la persona reciba tanto los medicamentos como terapias necesarias.