Esta condición indefectiblemente está ligada al uso positivo y negativo que solemos darle a todo lo que nos rodea, y siendo que es más fácil hacer lo malo sobre lo bueno, el ciberespacio no se escapa a este comportamiento, que puede ir motivado por razones económicas, políticas o personales, por lo que, si hablamos del ciberespacio, obligatoriamente hay que hablar del cibercrimen. ¿Pero qué es esto?
El cibercrimen, de forma simple, es el abuso que se efectúa sobre dispositivos, programas y sistemas de redes con el propósito de obtener una ganancia, que en la mayoría de los casos es económica; este abuso lo realizan personas a quienes se les denomina hackers o cibercriminales, que bien pueden actuar de forma independiente o dentro de un grupo.
Dado que estas acciones tienen una connotación mundial que no conoce límites ni fronteras, el 23 de noviembre del año 2001 varios países formalizaron la Convención sobre la Ciberdelincuencia, también conocida como Convenio de Budapest, que establece las conductas ilícitas reguladas, tales como: el acceso ilegal, interceptación ilegal, interferencia de los datos y de sistema, uso erróneo de dispositivos, falsificación y fraude del ordenador o pornografía infantil. También se establecen disposiciones de índole procesal para la preservación de datos almacenados y todo lo relacionado a los actos procesales para producir prueba y aislar todo acto de cibercrimen.
Honduras avanza en materia tecnológica con personas que destacan en el desarrollo de programas y equipo, así como de las medidas de seguridad que deben tomarse para evitar ser víctimas de ciberataques al tiempo que se aprovechan las facilidades que brindan estas tecnologías sistematizadas.