Mientras los nacionalistas aprovechan los últimos días del gobierno de Lobo y de su mayoría en el Congreso Nacional para aprobar contratos, privatizaciones y leyes a su antojo; mientras la próxima oposición en el Congreso anda tan despistada como la minoría cachureca, el empeoramiento de la situación económica y de la criminalidad sigue a la orden del día.
Los aumentos y amenazas de aumentos de los precios de todos los productos son una realidad, la delincuencia sigue actuando tranquilamente, tanto en el alto nivel como esos hondureños que salieron tranquilamente por Toncontín con más de siete millones de dólares, pero fueron capturados por las autoridades panameñas, o en un nivel más bajo como ese muchachito de solo 16 años que se estuvo moviendo de casa en casa los últimos días para evitar la sentencia de muerte impuesta por delincuentes, pero finalmente fue secuestrado y asesinado a tiros en la colonia Independencia, sin que nadie pudiera intervenir para salvar su vida.
¿Será cierto, como dicen los que van o siguen en el poder, que a partir del próximo 27 de enero se les terminó la fiesta a los delincuentes de todo tipo?