Si un canopy pequeño causó furor en el Parque Naciones Unidas de El Picacho, el turismo de aventura estallará a finales de abril.
A partir de esa fecha, los turistas y los amantes de la adrenalina podrán lanzarse al aire, mientras rompen el viento, pues las autoridades del centro turístico inaugurarán un canopy extremo.
Con una distancia de tres kilómetros, 12 saltos y senderos que alcanzan altas velocidades, el vértigo y la adrenalina se combinarán en el nuevo sistema de poleas.
Cuatro guías se encargarán de equipar a las personas con guantes, arneses, mosquetones y cascos antes de desplazarlas por las poleas, así como dar las recomendaciones de protección.
En el caso de los más timoratos, los guías -altamente capacitados- lo acompañarán en el viaje.
Como una medida extra de seguridad, los encargados decidieron instalar un sistema de doble polea, que además de firmeza, permite desarrollar más rapidez.
Víctor Rodríguez, constructor de la obra, indicó que el recorrido en el aire dura aproximadamente una hora y en determinados tramos alcanza una velocidad de 60 kilómetros por hora.
Para la novedosa obra turística se invirtió más de un millón de lempiras, pues compraron equipo seguro y confiable, aseguró Gisselle Haddad, directora de la Fundación de Parques Nacionales.
“El nuevo canopy se suma a las innovaciones que hemos realizado para transformar El Picacho, a fin de que las familias capitalinas se animen a divertirse al aire libre”, declaró.
La ruta de la adrenalina
El diseño del canopy favorece al explorador para que tenga una singular vista, ya que recorre gran parte del recinto recreativo.
La ruta de la aventura comienza atrás de las oficinas de la fundación, cerca de las escalinatas del El Picacho.
El primer salto conduce hacia el parque botánico. Este sitio alberga las siguientes cuatro estaciones, pues es un recorrido en zigzag que se caracteriza por desarrollar más velocidad.
El viaje en el parque botánico culmina en un puente colgante que las personas deberán atravesar para alcanzar más altura y llegar al próximo salto.
De ahí, los intrépidos se lanzarán hacia la zona de los miradores, casi en dirección al Cristo de El Picacho, al superar dos saltos.