Se acerca uno de los momentos más cruciales en la vida de un joven y es escoger “que hacer por el resto de la vida”. Siempre nos dicen “tienes que estudiar para ser alguien en la vida” lo que nadie te dice es que tú ya eres alguien y crean una gran presión en tí porque quieres 'ser alguien'.
En esta nota te queremos guiar al cambio drástico del salto de la escuela a la universidad.
No permitas que alguien te diga que cosas eres apto. La verdad es que mucha gente va a intentar influir en lo que debes estudiar. Muchas veces el error lo comenten los padres obligando a su hijo/a estudiar algo que realmente no les llama la atención.
No pienses en estudiar algo por hacerte rico. Muchos son los casos de personas que se meten a una carrera con el fin de ser millonarios y olvidando el deber principal que es ser felices y agentes de cambios. Si haces algo por hacerte rico lo más probable es que no lo logres, si lo haces por ser feliz lo más probable es que tengas éxito.
Se proactivo. No pretendas lograr algo si no te mueves de tu cama, es un momento en el que tienes que buscar que cosas te interesan, en que eres bueno y olvidarte de solo aplicar lo aprendido en el colegio. Debes buscar lo que en serio te interese.
Las calificaciones no definen a nadie. En múltiples ocasiones son las que hemos escuchado que las notas no nos definen aunque el sistema se ha encargado de pintarlo de tal manera que parece que las notas lo son todo. La verdad es que en la universidad absolutamente todo cambia, no sabes que tan bien te puede ir en tu carrera si le pones un poco de empeño.
Piensa en qué te gustaría hacer y no que estudiaras. Mientras te concentras en lo complicado que se ve el plan de estudio estas desperdiciando la oportunidad de hacer lo que te gusta, debes plantear un objetivo y pensar “que me encantaría hacer obviando cualquier tipo de fracaso”. No te concentres en lo difícil que puede ser sino en que vas a lograr
No temas al fracaso. La mayoría del tiempo cuando intentemos hacer algo puede resultar en fracaso, pero eso no debe ser un desanimo sino la mayor motivación, porque hay algo que nos enseñan los libros de matemáticas y es que “para todos los problemas hay solución”.