Es falso que dos muertes de niños por cada 10,000 definan una hambruna, como dice Moisés Molina

Falso

Todas las fuentes arrojan que la información no es cierta.

Moisés Molina, secretario de Agricultura y Ganadería, confundió el indicador de mortalidad general con el aplicado a menores de cinco años

  • Actualizado: 24 de agosto de 2026 a las 17:50
Es falso que dos muertes de niños por cada 10,000 definan una hambruna, como dice Moisés Molina

Tegucigalpa, Honduras.- Moisés Molina, secretario de Agricultura y Ganadería (SAG), afirmó que, para que exista hambruna en el país, deben morir diariamente dos de cada 10,000 niños por falta de alimentos.

“Para que haya hambruna deben estar muriendo diariamente dos de cada 10,000 niños por falta de alimentos”, aseguró (a partir del segundo siete).

Sin embargo, la afirmación es falsa. La Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC, por sus siglas en inglés) no establece que, para que exista una hambruna, deban morir diariamente dos de cada 10,000 niños por falta de alimentos.

El IPC establece un umbral de más de dos muertes por cada 10,000 personas al día para la población general. En el caso específico de los niños menores de cinco años, el umbral es de más de cuatro muertes por cada 10,000 niños al día, bajo las condiciones establecidas por el organismo.

Las declaraciones de Molina surgen en un contexto en el que Honduras atraviesa una situación de sequía asociada al fenómeno de El Niño, que ha provocado déficit de lluvias, reducción de las fuentes de agua y afectaciones en la producción agrícola y ganadera, principalmente en municipios del centro y sur del país.

En ese sentido, el 18 de agosto de 2026, la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) declaró alerta roja en 75 municipios debido a la sequía; otros 71 están en alerta amarilla y 88, en alerta verde.

EH Verifica solicitó comentarios a Molina sobre su aseveración, pero, hasta el cierre de este fact-check, no obtuvo respuesta.

Tres condiciones

EH Verifica revisó los criterios establecidos por la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC, por sus siglas en inglés), una referencia internacional utilizada para determinar la gravedad de las crisis alimentarias y desarrollada por organismos de las Naciones Unidas, gobiernos y organizaciones humanitarias.

El IPC utiliza cinco fases para clasificar la inseguridad alimentaria aguda, desde la fase 1, que corresponde a una situación mínima o inexistente, hasta la fase 5, denominada catástrofe/hambruna, que representa la situación más grave.

El IPC establece que una hambruna no se determina únicamente por la cantidad de personas que mueren. La clasificación requiere el cumplimiento conjunto de tres condiciones relacionadas con la falta extrema de alimentos, la desnutrición aguda y la mortalidad.

De acuerdo con el Manual Técnico IPC 3.1, para clasificar una zona en fase de hambruna debe existir evidencia de que al menos el 20% de los hogares enfrenta una falta extrema de alimentos, que al menos el 30% de los niños presenta desnutrición aguda y que la tasa de mortalidad alcanza el umbral establecido por el IPC.

En cuanto a la mortalidad, el IPC establece un umbral de al menos dos muertes por cada 10,000 personas al día, no de dos muertes de niños por cada 10,000 niños. Este indicador corresponde a la tasa de mortalidad de la población general.

El IPC también contempla un indicador específico para los menores de cinco años. En este caso, el umbral utilizado es de al menos cuatro muertes por cada 10,000 niños menores de cinco años al día, cuando la tasa de mortalidad general está por debajo de dos, pero su intervalo de confianza incluye ese valor.

Por lo tanto, la cifra mencionada por Molina combina dos elementos que el IPC establece de manera diferente: el umbral de dos muertes por cada 10,000 corresponde a la población general, mientras que el indicador específico para menores de cinco años utiliza un umbral de cuatro muertes por cada 10,000 al día.

Otras causas

Además, el criterio de mortalidad no se limita necesariamente a muertes causadas directamente por la falta de alimentos. El IPC señala que la mortalidad considerada para una clasificación de hambruna está relacionada con la inanición o con la interacción entre la desnutrición y las enfermedades.

Otro elemento importante es que el IPC no establece que alcanzar únicamente el umbral de mortalidad sea suficiente para determinar que existe una hambruna. La clasificación requiere que también se cumplan los criterios relacionados con la falta extrema de alimentos y la desnutrición aguda.

El IPC define la hambruna como una clasificación que se aplica a un área determinada. Para alcanzar esta fase, al menos uno de cada cinco hogares debe enfrentar una falta extrema de alimentos, la desnutrición aguda debe alcanzar niveles extremadamente críticos y debe registrarse una mortalidad elevada conforme a los parámetros establecidos por el organismo.

El economista señaló que la hambruna corresponde a la fase 5 de la clasificación del IPC y que, aunque Honduras atraviesa una situación de vulnerabilidad alimentaria, actualmente se encuentra en la fase 3.

“Para que un país sea declarado en hambruna tiene que llegar o estar en fase 5 de la Clasificación Integrada de Seguridad Alimentaria, Honduras atraviesa una situación de vulnerabilidad, pero está en fase 3; 1.8 millones de personas, o el 18% de la población, están en crisis alimentaria”, explicó Rodríguez.

El IPC no establece dos muertes por cada 10,000 niños como criterio de hambruna. El organismo fija un umbral distinto para la población general y otro para los menores de cinco años.

En conclusión, la afirmación de Moisés Molina, secretario de la SAG, es falsa.

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José Quezada
José Quezada

Periodista egresado de la UNAH. Se desempeña como redactor digital de El Heraldo desde 2022. Se especializa en la elaboración de noticias de última hora, Fact-checking, semblanzas, temas políticos y educativos.

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