La Paz, Honduras.- Eduardo Espinel, director técnico de Olimpia, no ocultó su molestia a pesar de la victoria ante Génesis. El estratega uruguayo se presentó a la conferencia de prensa visiblemente afectado por el desarrollo del encuentro, limitándose a dar una declaración inicial sumamente breve y tajante, para luego abandonar la sala sin aceptar preguntas de los medios de comunicación presentes.
El entrenador uruguayo dejó en claro desde el primer segundo que su presencia en la sala de prensa no nacía de una voluntad propia, sino del estricto cumplimiento de los reglamentos del torneo. "Bueno, primeramente, buenas tardes. Vengo a la conferencia de prensa porque es una obligación, pero estoy bastante embroncado. Entonces, solamente voy a hablar del partido y ninguna pregunta más. Vengo por obligación, porque si no, me multan", sentenció de entrada con un tono de evidente frustración.
Al momento de evaluar lo sucedido en el terreno de juego, Espinel fue categórico al desestimar cualquier tipo de valoración futbolística tradicional debido a las condiciones en las que se dio el compromiso. El timonel del Rey de Copas fue directo al grano y calificó el choque con dureza: "Con respecto al partido, no se puede hacer ningún análisis. Para mí, ha sido un partido vergonzoso desde todos los puntos de vista".
La indignación del técnico charrúa continuó al explicar la nula posibilidad de plantear una estrategia clara sobre la cancha, reduciendo el desempeño de su escuadra a un juego directo y carente de ideas colectivas. "No se puede sacar ninguna conclusión táctica. Lo único que podíamos hacer era pegarle para adelante y correr, y tratar de meterla adentro con balones largos", detalló sobre la impotencia que sintió desde el banquillo.
Sin profundizar en detalles específicos para evitar sanciones disciplinarias, el estratega apuntó a factores externos que, a su criterio, mancharon la integridad del juego y afectaron directamente el espectáculo deportivo. "Pero después vinieron un montón de situaciones que, de repente, ustedes podrán analizar desde el punto de vista de lo que es el espectáculo, que para nosotros nos pareció realmente muy bochornoso. Y bueno, por ahí estoy un poco embroncado. Y cuando nosotros hablamos de más, nos pueden suspender", advirtió.
Finalmente, Espinel optó por cerrar de forma abrupta su comparecencia, pidiendo las excusas correspondientes a la prensa y postergando cualquier debate profundo para los próximos días, una vez que la cabeza se encuentre fría. "Quería pedirles disculpas, no voy a contestar ninguna otra pregunta... Creo que no corresponde hacerlo en el estado de ánimo en el que estoy, porque la verdad diría palabras que no fueran conducentes para mi actividad como entrenador. Muchas gracias", concluyó antes de retirarse.