Tegucigalpa, Honduras.- Casi tres décadas después del secuestro seguido de asesinato de Ricardo Ernesto Maduro Andreu, hijo del expresidente de la República, Ricardo Maduro Joest, uno de los que habría sido parte del grupo de secuestradores fue capturado en las últimas horas en la capital.
Se trata de Marco Antonio Ávila Castellanos, de 68 años de edad, originario del Distrito Central y con domicilio en la residencial Lomas de San José, en esta ciudad.
El sospechoso tenía una orden de captura pendiente por el delito de secuestro, emitida por el Juzgado de Letras de la Sección Penal de San Pedro Sula, según el expediente 11,597-02, por el secuestro de Ricardo Ernesto Maduro Andreu.
La orden de aprehensión contra Marco Antonio Ávila Castellanos fue girada meses después del violento deceso del joven empresario, pero fue hasta ayer viernes 16 de octubre: 29 años, cinco meses y 23 días después del secuestro que se produjo el arresto, por parte de agentes del Departamento Contra Delitos Comunes de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI).
Secuestro
Ricardo Ernesto fue secuestrado el miércoles, 23 de abril de 1997, cuando salía de un supermercado que él administraba y propiedad de su padre Ricardo Maduro, en la ciudad de San Pedro Sula.
El joven de 25 años de edad abordó su carro con dirección a su residencia, en la ciudad industrial, y en el camino fue interceptado por un grupo de hombres fuertemente armados, quienes dispararon contra el vehículo en el que este se transportaba.
Después del repentino rapto, horas más tarde, los captores de Maduro Andreu se comunicaron vía teléfono con la familia, exigiéndoles una suma millonaria por dejar en libertad sano y salvo al muchacho.
Al no llegar a un acuerdo sobre el pago del rescate de Ricardo Ernesto, los secuestradores decidieron acabar con la vida del joven empresario, hijo del entonces expresidente del Banco Central de Honduras (BCH) y empresario, Ricardo Maduro Joest, quien años después se convertiría en el presidente de Honduras (2002-2006).
Hallazgo del cuerpo
La mañana del viernes 25 de abril, solo dos días después del secuestro, la Policía Nacional (PN) fue informada de la existencia de un cadáver, en una zacatera ubicada en la zona de Ticamaya, entre San Pedro Sula y Choloma, Cortés.
Agentes de investigación y elementos preventivos de la Policía, junto al personal del Ministerio Público (MP), acudieron para realizar el proceso de levantamiento, como lo establece el protocolo legal en estos casos.
Con la noticia fresca sobre el secuestro de Ricardo Ernesto, en San Pedro Sula, la posibilidad de que se tratara del empresario era muy latente.
“Hemos encontrado muerto a Ricardo Ernesto Maduro, y su padre lo ha reconocido en el lugar”, señaló el coronel Julio Chávez, jefe de la Policía Nacional, en aquel momento.
Implicados
Las investigaciones para capturar a los responsables del secuestro y asesinato de Ricardo Ernesto iniciaron casi de inmediato. En ese mismo año, en 1997, en un enfrentamiento protagonizado por elementos de varias unidades policiales y los supuestos asesinos, fallecieron en la refriega en la capital Misael y su hermano Abel, ambos de apellido Bustillo.
Meses después fueron capturados como responsables del crimen: Víctor Manuel Meraz y Efraín Ordóñez. Ambos condenados en el 2004 a 32 años de prisión.
Además, por el caso también fue apresado Santos Neptaly Bustillo Padilla, condenado a la misma pena de 32 años de cárcel. Este se fugó en el año 2007 de la Penitenciaría Nacional de Támara, pero fue recapturado en diciembre de 2018, en Olanchito, Yoro.
Con la captura del sexagenario, Marco Ávila —quien en ese entonces tenía 39 años de edad—, son cuatro los detenidos por la muerte de Ricardo Ernesto Maduro. Tres más aún están cumpliendo sus condenas.