Opinión

Médicos, salud, huelgas

La pésima administración del Estado obliga a exigir el cumplimiento con los empleados públicos. La secretaría de Salud es un desastre con la colaboración negativa de Finanzas.

Todos los años se repite la falta de pagos y nombramientos a médicos más las precariedades que hacen dramática la situación real de los hospitales por el abandono e irresponsabilidad de autoridades incompetentes e imprudentes por la improvisación, el vandalismo político y la incapacidad de autoridades sin autoridad.

La salud es reto de una Honduras enferma a la que le debemos pasión, decisión y gestión sin precedentes.

El gobernante festinadamente llama indolentes a los médicos que reclaman su salario y piden mejorar las condiciones de trabajo. Él no se afecta ni conmueve por la necesidad del trabajador ni la angustia del paciente ante el “no hay” permanente de nuestros hospitales porque se cura con los dólares del dolor del pueblo. ¿Quién es el verdadero indolente?

Nunca han resuelto esa crisis que cobra vidas ante la indiferencia gubernamental. Unido a la falta de pagos está la carencia de todo para trabajar sin riesgos en los hospitales nacionales. Los directivos niegan las deficiencias que antes de ser lo que ahora son, los aquejaban. Pasaron de médicos a políticos y rápido aprendieron a mentir. El médico debe exigir para servir mejor porque el que calla y se congracia con la inacción gubernamental no debió ser médico nunca.

Los que llegan a ocupar cargos administrativos, desde el ministro (a), directores y más, no deben olvidar que ellos también fueron médicos asistentes clínicos o cirujanos y que la oportunidad, irrepetible, de servir a los demás colegas para su acertado desempeño está en la dotación de insumos y medicamentos, actualización y modernización y desde luego cumplir con los salarios irrenunciables e intocables que por inexcusable mala administración son retardados.

La ministra y otros médicos directores levantan actas para deducir responsabilidades. La misma intimidación cuando sabemos que nunca esas absurdas notificaciones sirvieron para nada, siempre llegan a un arreglo que debe ser lo primero en hacer para deshacer los paros que jamás deben suceder en Salud. Médico contra médico, patrono contra empleado. Midiendo fuerzas contra la salud del pueblo. ¿Y la dignidad de ser profesional de la medicina donde quedó? ¿Cómo hubiera reaccionado la actual ministra presidiendo el Colegio Médico en esta circunstancia?

Olvidamos que somos médicos y seremos médicos siempre. Si el gremio tiene razón, apoyarlo; si no, convencerlo pero nunca amenazarlo. Al finalizar en sus cargos volverán donde estaban y podrá más en la memoria colectiva su mal desempeño que el empeño que dicen pusieron a su gestión.

Los médicos tenemos que ser útiles, no utilizados. ¿Dónde escondemos la vergüenza de no ser lo que debemos ser? Nunca quitarnos la bata blanca símbolo de nobleza, entereza, entrega, capacidad, honor y amor para ensartarnos el saco del politiquero mentiroso y abusivo, que tanto daño le ha causado a nuestra Honduras.


Los médicos debemos exigir para cumplir. Las autoridades cumplir para exigir. Y el pueblo gozar los beneficios a que tiene derecho.