En Honduras, la corrupción y la impunidad se enraízan y roban los recursos destinados al desarrollo, progreso y bienestar, tornando difícil satisfacer las necesidades de alimentación, salud y educación del pueblo hondureño, sumiéndose en la pobreza y extrema pobreza, destruyendo las instituciones democráticas y el Estado de derecho.
Sabemos que existen normas (leyes) nacionales e internacionales para contrarrestar la corrupción, pero, el mayor obstáculo para la aplicación de justicia son los políticos y funcionarios corruptos, quienes, para proteger sus intereses personales o de grupo, han conformado una red de impunidad, de manera que aquellos autores de delito son eximidos de cualquier sanción o pena.
Estos políticos y funcionarios corruptos se encuentran en los partidos políticos como Libertad y Refundación (LIBRE), el Liberal y Nacional, por supuesto, se conocen por nombre y apellido, así que, es fácil identificarlos e investigar sus hojas de vida para no votar por ellos. Ahora bien, a estos precandidatos y/o candidatos corruptos, nosotros los votantes somos quienes les brindamos la oportunidad de convertirlos en presidentes, diputados y alcaldes, actores fundamentales para establecer la industria de la corrupción en Honduras; ahora pues, los votantes tenemos la responsabilidad de salir masivamente a votar otorgando voto de castigo a todos aquellos políticos perversos que nuevamente aspiran un cargo de elección popular.
El elector debe asumir una posición vertical no negociable para luchar frontalmente contra la corrupción, no vendiendo su voto, no vendiendo su dignidad, ni vendiendo la soberanía de Honduras.
Para no olvidar, traigamos a memoria lo sucedido en el Congreso Nacional dirigido por Mauricio Oliva Herrera, los personeros de la MACCIH lograron identificar y proceder judicialmente en varios casos de corrupción, resultando que, del pleno del parlamento hondureño conformado por 128 diputados , 85 diputados o sea el 66.41% fueron imputados, diputados relacionados con actos de corrupción y estos mismos diputados sin poseer autoridad moral y ética para hacerlo participaron en el nombramiento de autoridades como magistrados de la Corte Suprema de Justicia, Ministerio Público, Consejo Nacional de Elecciones, aprobación de ascensos militares etc, contribuyendo así a la perpetuación de los círculos de la impunidad y corrupción. Lo mismo, actualmente el Congreso Nacional que comanda Luis Redondo, es calificado como uno de los más corruptos del planeta tierra. Para vergüenza de todos los hondureños, somos testigos, se encuentran en prisiones de los EE.UU. por narcotráfico el ex presidente Juan Orlando Hernández, exdiputados y exalcaldes, a quienes nosotros elegimos y como retribución fuimos vilmente engañados, estos políticos actuaron a conciencia con suprema perversidad.
El 9 de marzo serán las elecciones primarias e internas y el 30 de noviembre las generales, los electores hondureños tenemos por delante la brillante y esperanzadora oportunidad de derrotar la corrupción con nuestro voto. Voto de castigo para los corruptos no importa el partido político. Queda planteado.