En base a ese calificativo se les determina el rol que deben desempeñar en el cumplimiento de su gestión política, velando como una madre y padre de la familia grande que es el país, al que deben propiciar con sus decisiones el desarrollo integral y el logro de una nación próspera, ese es el papel que se les confía en la urnas.
Los diputados, el 25 de enero, desvinculándose de todo interés particular nocivo a la patria, pueden pasar a la historia legislativa del país demostrando ante sus representados que su proceder va a ser congruente con su misión de garantizar el fortalecimiento de un Estado de derecho, mediante la elección de los nuevos magistrados que integrarán la Corte Suprema de Justicia, los cuales deberán de ser los más idóneos de la lista presentada por la Junta Nominadora para tal efecto, garantizando una comunidad hondureña socialmente justa, donde la libertad, seguridad y equidad sean parte de la normativa institucional para el bienestar de toda la sociedad.
Es oportuno recordar algunas expresiones valederas para el legislativo nacional pronunciadas por el sumo pontífice a los congresistas de Estados Unidos: “…su misión y responsabilidad…como miembros del Congreso… consiste en hacer que este país crezca como nación. Ustedes son el rostro de su pueblo, sus representantes. Y están llamados… en la búsqueda constante y exigente del bien común, pues este es el principal desvelo de la política”.
O sea que el accionar legislativo debe estar enfocado a que la unidad geográfica, cultural y política llamada país logre como nación progresar y ascender al unísono con sus habitantes y su gobierno y que la preocupación invariable de los diputados como representantes del pueblo debe ser el bienestar de la sociedad en su conjunto y no el afán ligado a intereses personales o grupales que tantos males económicos y sociales han causado a la comunidad nacional.
“La sociedad política perdura si se plantea, como vocación, satisfacer las necesidades comunes, especialmente la de los de mayor vulnerabilidad o riesgo. Ese es el papel verdadero que deben observar a quienes les dimos el voto para que nos representara… a eso han sido invitados, llamados, convocados por las urnas”.
Ese es el comportamiento que deben ejercer los diputados, no solo este 25 de enero, sino en todo su quehacer legislativo, a quienes el pueblo está obligado a exigirles esa conducta y denunciar los hechos que comprometan la estabilidad nacional en un acto de responsabilidad ciudadana contribuyendo a la gesta parlamentaria.
Bien sería que las madres y padres de la patria comprendan lo que es pretender un país con mejor futuro mediante decisiones transcendentales, donde prime la tendencia solidaria a los intereses nacionales sin importar una ideología. Es obligado para que crezcamos como nación tener una actitud de cambio y un pensamiento de rectificación a lo que hasta ahora en ciertos campos, como el de impartición de justicia, se ha venido haciendo y enmendar sobre ello, implementando a partir de esa fecha un nuevo y verdadero sistema de justicia que es el clamor unánime de la sociedad hondureña.
Esto es lo que espera Honduras de los miembros de su Congreso Nacional y parodiando a Morazán… la posteridad les hará justicia.
*Exdocente universitario