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Desafíos para el nuevo mandatario

Una publicación de BBC News Mundo del mes de julio de 2021 reporta que al nuevo presidente peruano, Pedro Castillo, le tocará enfrentar cuatro grandes desafíos: 1) “Un presidente débil ante un Congreso fragmentado”; 2) “Su propio partido”; 3) “La lucha contra el covid en Perú”; y 4) “Una recuperación económica por confirmar”.

El nuevo presidente de Honduras al ser investido en enero de 2022 tendrá retos similares, especialmente si el escogido es candidato de la oposición. Es posible que el nuevo Congreso Nacional resulte muy dividido, configurado por representantes de diversidad de partidos que impedirán a una sola agrupación política tener una mayoría aplastante. Esto implica que la persona al frente del controversial Poder Legislativo deberá tener una gran capacidad de negociación, para lograr los consensos que permitan sacar los proyectos e iniciativas legislativas adelante. Es previsible también que resultará engorroso aprobar una Constituyente y lograr la derogación de la Ley Orgánica de las ZEDE. Adicionalmente, el triunfador se enfrentará con dificultades para complacer a su propio partido, particularmente si tiene que atender las demandas de los sectores más radicales que integran su formación política. Conceder empleos públicos y otorgar diversas canonjías es algo difícil de abordar, especialmente por haber estado fuera del engranaje gubernamental por varios años. La lucha contra el coronavirus no es algo que terminará durante el presente período presidencial, razón por la cual el nuevo gobernante seguirá afrontando la ineludible función de culminar exitosamente el proceso de vacunación para toda la población; además, deberá lograr la recomposición de todo el sistema de salud de nuestro país, que muestra serias deficiencias en la atención básica. No menos difícil es lograr la recuperación económica de la nación, ya que los daños ocasionados por la pandemia y los huracanes Eta y Iota dejaron más de un millón de desempleados y a la mipyme con grandes pérdidas y obstáculos para volver a operar en condiciones medianamente aceptables. Según el reportaje mencionado, en el Perú “Un 30% de la población vive en la pobreza y un 70% de quienes trabajan lo hacen en la economía informal”. En Honduras, durante 2020, la pobreza alcanzó un 45% la extrema y un 70% la general.