Nadie puede aconsejarnos acerca de cómo salir de una situación peligrosa, siempre se nos dice: ¡Más vale prevenir que lamentar! ¡Es mejor prevenir un crimen que convertirse en víctima del mismo! No hay recomendación válida frente a una situación de violencia y criminalidad, por más que nos cuenten historias de que “por gracia de Dios” se salvaron, lo cierto es que hay muchas víctimas que no debieron morir porque quizá fueron personas que estuvieron en el lugar equivocado. En resumen, no solo se trata de procurar no convertirse en víctima, sino que no debemos caer en provocación evitando cruzar la línea para convertirnos en criminales.
Preservar la vida es la prioridad. Debemos conocer las personas con quienes nos divertimos, los lugares que en el barrio son más peligrosos y a qué hora es posible que podamos transitar, evitando caminar o hacer ejercicios en áreas que son potencialmente inseguras. Intentemos no llegar tarde a casa o ir a trabajar a la misma hora todos los días, evitar que personas extrañas ingresen a nuestra vivienda, enseñar a nuestros hijos que no deben acercarse a desconocidos porque podrían estar invitando fácilmente a un criminal peligroso sin estar conscientes de ello, no “dar jalón” a extraños o invitarlos a la casa, finalmente, es necesario considerar que no se debe visitar casas de extraños.
Procuremos conocernos: ¿Quiénes somos? ¿Cuál es el riesgo por asumir debido a las actividades a las que nos dedicamos? Seamos íntegros, asegurémonos de mantener una historia de vida limpia y un estilo de vida acorde a nuestras ganancias.
Conocer quiénes son nuestros amigos y los que nos adversan es importante: mantener un círculo de amigos cuyas acciones y estilo de vida conocemos y compartimos hará nuestro entorno más seguro.
Prevenir el robo: los ladrones vigilan a sus potenciales víctimas, no demos esa oportunidad revisando nuestro alrededor. Debemos tomar en cuenta las posibilidades de robo que podemos sufrir, no confiemos nuestros objetos a otra persona, no mostremos dinero en efectivo o en público, no dejemos el celular a la vista.
Estos factores de protección ante la violencia y criminalidad harán que regresemos a casa, donde nuestra familia nos espera.
*Directora de los Observatorios contra la Violencia de la UNAH