Opinión

Ciudadanos de mañana

Ocurrió durante el episodio sandinista: la agresión contrarevolucionaria alentada por EUA y particularmente alcahueteada por el gobierno hondureño, obligó a descender el rango de conscripción militar y chavalos adolescentes fueron habilitados para partir a la guerra. Terrible drama, madres despidiendo a sus hijos con heroicidad pero con dolor, miles no retornaron, y arribado el tiempo de elecciones no hubo siquiera discusión para descender, igualmente, la edad ciudadana de esos muchachos. La deducción absolutamente lógica fue: si tienen capacidad para morir por su país, cómo no van a tenerla para votar por él…

Es axioma que a mayor injusticia social menor participación cívica, y que la acumulación de inequidad revienta en crisis humanas. Honduras recoge hoy la más trágica de las cosechas: millares de niños marchando al norte para hallar paz, decoro y dignidad económica a que tienen derecho; miles sobreviviendo en el país sin oportunidades presentes ni futuras de educación, salud y menos trabajo y, como acaba de reconocer el Observatorio de la Violencia, casi cuatro mil infantes asesinados entre 2008 y 2013. Para corolario ––en el 25 aniversario de la Convención sobre Derechos del Niño–– con planteamientos equívocos que proponen allanar tales situaciones de evidente exclusión y apatía estatal reduciendo la edad punible. Criminalizar a los niños ¿erradica la criminalidad…? Si el Estado los irrespeta, ¿cómo podemos exigir que ellos lo respeten?

De los compromisos suscritos por Honduras al ratificar la citada convención internacional escasos son cumplidos. La sociedad, en términos globales, desatiende las necesidades propias de la infancia, particularmente el cuidado y orientación debidos por los adultos, ya que son dependientes; en el proceso político jamás se escucha y sopesa su opinión, ausencia que se maquilla dedicándole un día, de 365, en Septiembre; las fracturas irresponsables del núcleo familiar, el egoísmo alienante de la globalización, la explotación infantil y los cada vez más rotos epitelios de protección y asistencia social, descuidados tanto por lo privado como lo oficial, generan ciudadanos que despiertan e ingresan al mundo adulto infamados con desapego y rencor, inclinados a resolver sus diferencias por la violencia.…

El niño tiene derecho a un desarrollo saludable pues las situaciones deficitarias de vida ––pobreza, atención sanitaria inadecuada, desnutrición, falta de agua potable, contaminación medioambiental y carencia de vivienda–– incrementan el efecto de las enfermedades, la pobre autoestima y el bajo fraguado de la personalidad, oscureciendo el porvenir de los niños y de las sociedades en que residen.

En este campo ejerce terribles impactos negativos el acostumbrado mal trato con que miles de padres “educan” al hijo. La Convención establece en varios de sus 54 artículos y protocolos especiales la obligación familiar y societal para respetar el derecho del infante a ser tratado con respeto y dignidad, efecto que transgrede a diario la familia hondureña. El vocabulario soez, las ofensas y agresiones individuales, la degradación en cuanto ser humano, la discriminación y el abuso de fuerza, el castigo hiperbolado y particularmente las prácticas de humillación que ejercitan muchos padres, conducen a la construcción de conciencias y caracteres pusilánimes o resentidos, cuando no tempranamente desafectos a la fraternidad y lo solidario, odiosos de ellos mismos, odiosos de la sociedad que tan malamente los considera.

¿Nacen ahí las causas del terrible deterioro que hoy padecemos, se abren allí las venas primigenias de la inseguridad y el irrespeto a la condición humana, ya habituales en Honduras? Al desacatar el genio ético con que fue concebida esa convención de ONU en 1989, y al formar infantes no sólo carentes de la orientación moral correcta sino de sus inalienables derechos espirituales y materiales, ¿qué clase de futuro edificamos, que es decir, en real y profundo sentido, qué calidades de hombre y mujer creamos? ¿Prospectos cívicos o de maldad, ciudadanos democráticos o fanáticos e intolerantes? Quien vicia el corazón de un niño vicia a la humanidad...