Fabio Lobo recibe reducción de condena y apunta a JOH

Fabio Lobo, revelará que JOH recibió grandes cantidades de dinero de parte de los carteles de Los Cachiros y los Valle para financiar su campaña

lun 19 de febrero de 2024 a las 0:0

NUEVA YORK, EUA.- Fabio Lobo, hijo del expresidente Porfirio Lobo, está listo para ser uno de los testigos estrellas de la Fiscalía de Nueva York en el proceso judicial que se le sigue al exmandatario Juan Orlando Hernández.

Para llegar a ser testigo en el juicio de Hernández Alvarado, Lobo tuvo que entablar una negociación con la justicia de Estados Unidos, que culminó con una modificación de su castigo y saldrá antes de lo previsto de la prisión, según lo refleja el registro oficial del Buró Federal de Prisiones de Estados Unidos (BOP por sus siglas en inglés).

Fabio Porfirio Lobo de 52 años, con número de preso 92384-054, saldrá de la cárcel el 1 de noviembre de 2035, señala el BOP. Es decir que hubo una reducción de seis años de su condena porque su salida de prisión estaba contemplada para 2041. El propio registro revela, además, que Lobo no está bajo la custodia del BOP, lo que significa que está en una prisión administrativa esperando declarar para el juicio que iniciará esta semana en la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York.

El 5 de septiembre de 2017, la jueza del Distrito Sur de Nueva York, Lorna Schofield, condenó a 24 años de prisión a Lobo, castigo que culminaría en 2041. Esta condena había sido confirmada por la Corte de Apelaciones de Estados Unidos para el Segundo Distrito en septiembre de 2018.

Testigo clave

El testimonio de Fabio Lobo será clave durante el juicio de Juan Orlando Hernández, según lo anunció la Fiscalía, porque ambos presuntamente establecieron una estrecha relación de amistad para obtener información y proteger al cartel de Los Cachiros.

Presuntamente, Los Cachiros pagaron millonarios sobornos a JOH a través de Fabio Lobo para financiar la campaña presidencial de 2013.

Uno de los sobornos fue entregado a un familiar no identificado de Juan Orlando y un segundo fue entregado personalmente a él por Fabio.

En una oportunidad, de acuerdo a los documentos, Juan Orlando Hernández le dijo a Fabio Lobo que el entonces director de una agencia de inteligencia de defensa de Honduras, identificado como CC­8 (Juian Pachecho) podría proporcionarle información para evitar la interdicción de los envíos de drogas. Pero al hacer el acercamiento, Pacheco no aceptó el trato y y suspendió la reunión que fue grabada por Los Cachiros, que para ese momento, ya colaboraban con la DEA.

Antes, al rededor de 2009, Lobo asistió a una cena en Tegucigalpa con Juan Orlando, Juan Antonio Hernández y un narcotraficante colombiano identificado como “El Cinco”, en la discutieron quién de ellos asumiría el costo de un avión cargado de cocaína que había sido incautado en Roatán, Islas de la Bahía.

Juan Orlando le dijo a Lobo que recibiría una llamada del extinto narcotraficante Pablo Amílcar Leva Cabrera, alias “El Sentado”, quien buscaba ayuda y contactos con un juez para liberar el avión incautado en Roatán.

“El Sentado” le dijo a Fabio Lobo “que el avión llevaba cocaína que pertenecía a Juan Orlando, ´Tony´ Hernández y otros narcotraficantes, y que el avión venía de Colombia”, no obstante no logró ayudarle porque se había enterado que el avión esta repleto de cocaína, indica el documento. No obstante, Juan Orlando le dijo a Lobo que fuera discreto con la información.

Durante el juicio, además, Fabio Lobo revelará que el cartel de los Valle también financiaron la campaña presidencial de Juan Orlando en la carrera por alcanzar la presidencia.

Asimismo, evidenciará conversaciones de sobornos para ayudar a facilitar el control del puerto marítimo de Cortés con fines de narcotráfico, así como el apoyo del Cártel de Sinaloa a la campaña presidencial de Juan Orlando.

Culpable

El 16 de mayo de 2016, Fabio Lobo, se declaró culpable de conspiración para importar enormes cantidades de cocaína a Estados Unidos, asimismo, de ayudar a narcotraficantes y enriquecerse.

De acuerdos a las investigaciones, Lobo utilizó la posición de su padre Porfirio Lobo Sosa y sus propias conexiones para unir a los narcotraficantes con policías y funcionarios gubernamentales, quienes están acusados por la Fiscalía de Estados Unidos.

“Antes y mientras el padre de Lobo era presidente de Honduras, él utilizó su reputación y red política y la de su padre para negociar conexiones corruptas entre narcotraficantes hondureños a gran escala e individuos dentro del gobierno hondureño, incluidos funcionarios de alto nivel, como también congresistas hondureños en funciones; como personal de aduanas, militares y encargados de hacer cumplir la ley”, sostuvo en su acusación la Fiscalía.

Indica que su participación en el narcotráfico inició en 2009 con el cartel de Los Cachiros, mientras Porfirio Lobo se postulaba para la presidencia de la nación.

Fabio Lobo fue presentado a los Cachiros inicialmente como un individuo que estaba dispuesto a facilitar la adjudicación de contratos del gobierno hondureño a las empresas de fachada, que eran utilizadas para aumentar la apariencia de su legitimidad y para lavar las ganancias del narcotráfico.

Pero, fue hasta en 2012, que él comenzó a participar más directamente con Los Cachiros, proponiéndoles recibir narcoavionetas en Olancho, y según los fiscales, “él personalmente ayudó a escoltar dos cargamentos de droga con una cantidad agregada de aproximadamente 1.4 toneladas métricas de cocaína”.

Un año más tarde, Los Cachiros, comenzaron a colaborar con la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus siglas en inglés) y hundieron a Fabio Lobo.

En 2015, Lobo acordó viajar con los cabecillas de los Los Cachiros; Devis y Javier Rivera, a Haití a recibir el pago de un cargamento, pero fue arrestado y extraditado a Nueva York.

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