Informe revela cómo año a año el cerro sufrió cambios antes de derrumbarse en anillo periférico
La modificación del cerro llevó a que la zona, calificada como baja susceptibilidad al no presentar amenazas a movimiento de ladera, pasara a ser zona de de riesgo por derrumbes.
- Actualizado: 30 de junio de 2026 a las 15:57
De una única bodega en 2002 a lo que vemos en la actualidad (2026), esta imagen satelital muestra cómo se inició la modificación del suelo en la zona utilizada como banco de préstamo de material para rellenar sectores del anillo periférico, dejando como resultado los primeros cortes del cerro. Pero esto no pasó de un día para otro.
En 2002, se identifica la primera bodega construida colindante al anillo periférico y movimiento de tierra en el entorno de la estructura. Ya para 2008 (imagen satelital de la derecha) se observa la construcción del complejo de bodegas.
Este collage de imágenes satelitales muestra además el inicio de la apertura de la calle de acceso a las tres bodegas (2002) en la parte superior del cerro. Luego en 2008 la calle más formada y finalmente ampliada en 2015, una obra que no presenta registro de permisos de construcción y que además llevó a que se alterara las escorrentías y cauces intermitentes naturales y la falta de obras de canalización y control en la zona de la cara expuesta del talud.
Imagen satelital del mes de agosto del año 2015, donde se identifica que el complejo de bodegas en la sección posterior, conllevoó a la conformación en ángulo recto del talud.
La caída de las rocas del talud se suscita por la suma de diferentes acontecimientos interrelacionados que han ido afectando la geomorfología natural del terreno.
Anteriormente la zona era considerada en el Mapa Multiamenzas del Distrito Central, mapa Geológico Lotti y mapa de red Hídrica del Distrito Central, como una zona de Baja Susceptibilidad a Movimiento de Ladera, pero la modificación la convirtió en vulnerabilidad de Media a Alta.
El terreno fue modificado mediante movimiento de tierra en masa, con cortes de talud verticales aproximadamente a 90°, con alturas aproximadas de 50 metros.
El talud presenta diferentes fracturas naturales en su sección lo que ha permitido la filtración y saturación del suelo a través de estas aberturas del agua que drena desde la parte alta de la corona del talud por falta de obras pluviales.
Las grietas y/o fracturas a la vez se intensifican al estar expuestas de forma directa a la intemperie, aumentando sus aberturas y con procesos de erosión constante hasta provocar caídas de rocas de diferentes dimensiones, sumado a la alta presencia vegetal, debido a las condiciones de humedad concentradas en la zona, con ellos se identifican raíces a través de las fracturas las cuales al ir creciendo van aumentando la abertura de dichas grietas y fisuras hasta propiciar la caída súbita de bloques de diferentes tamaños de roca.
El informe revela que en la zona se utilizaron métodos constructivos deficientes por falta de un diseño adecuado de las obras de movimiento de tierra, obras que debieron estar en base a estudios de geología, geotecnia y estabilidad de taludes.
Los técnicos también identificaron que las grietas existentes fueron ampliándose progresivamente por la acción de la intemperie, la erosión y la constante filtración de agua, debilitando la estructura del talud hasta provocar el desprendimiento súbito de bloques de gran tamaño.
Otro de los factores señalados fue la alteración permanente del pie del talud, producto tanto de actividades humanas como de procesos erosivos naturales, todo sumó para que la mañana del 23 de junio el cerro cediera.