Una de sus firmas es decapitar a las personas: las víctimas atribuidas al “Cártel del Diablo"
Las decapitaciones se convirtieron en una de las principales características de los crímenes atribuidos al "Cártel del Diablo", una de las temidas estructuras crimanles que opera en Honduras
- Actualizado: 09 de mayo de 2026 a las 15:53
Múltiples hechos violentos se le atribuyen al “Cártel del Diablo”. En los últimos días se ha capturado a presuntos miembros como alias “El Descuartizador”, “Serrucho” y “El Cortacabezas”.
Las autoridades señalan a Esteban Gumercindo Ferrera (actualmente prófugo y presuntamente herido tras un enfrentamiento) y a Yonatan Estrada, alias “El Diablo”, como cabecillas de la estructura.
Una de las piezas clave capturadas la semana pasada fue Modesto Murillo, quien sería operador logístico. Rolando Ponce Canales, titular de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), reveló que de acuerdo con la psicología criminal, posaban con los cuerpos y las cabezas. "Esto se afirma porque existen medios probatorios técnicos donde ellos mismos se filmaban con los teléfonos”, dijo.
Las investigaciones indican que miembros de la banda podrían haber recibido entrenamiento de narcotraficantes mexicanos, específicamente del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
El “Cártel del Diablo” se caracteriza por un modus operandi de extrema brutalidad, que incluye la grabación de sus crímenes para difundirlos en redes sociales como método de intimidación. A muchas de sus víctimas se les ha decapitado y las autoridades tienen videos. ¿Quiénes son las personas supuestamente asesinadas por ellos?
Óscar Núñez (pastor evangélico y cafetalero) fue secuestrado en la zona sur de Yoro. Sus captores exigían 5 millones de lempiras por su liberación. Fue asesinado y su cuerpo localizado en el departamento de Comayagua en abril de 2026.
Flor Marisela Matute (35 años) fue asesinada en un hecho grabado en video, donde sus agresores la decapitan. En la grabación, los responsables aseguran que la mataron por supuestamente extorsionar personas utilizando el nombre de la organización.
El 13 de marzo de 2026 se registró una masacre en la aldea El Espino, Sulaco, donde cinco personas fueron acribilladas tras un supuesto enfrentamiento.
Entre las víctimas de la masacre está César Mauricio Banegas García (18 años), a quien los criminales decapitaron y dejaron su tarjeta de identidad de Esteban Ferrera, aparentemente para simular su muerte.
En la misma masacre murieron Luis Omar Aquino Rodríguez, Eber Fabricio Zúniga Zepeda y Santos Javiel González Hernández.
A la lista de víctimas se suman las primas Daniela Archaga y Zuheidy Reyes, ambas de 15 años, halladas muertas el 4 de febrero de 2026 en la aldea San Antonio. De acuerdo con las autoridades, esta estructura criminal habría amenazado días antes a las menores, al creerlas integrantes de la Pandilla 18, organización que buscaría expandir su control en esa zona del municipio.
También se suma el caso de Eduardo Sánchez Escoto, de 22 años, y Ernesto Getsel Valladares, de 24, quienes, de acuerdo con personas cercanas, tenían pocos meses de haber retornado desde Estados Unidos.
Evison Joel Ortega Munguía y Yonis Hernández fueron dos jóvenes asesinados en una mototaxi en un sector de Sulaco, Yoro, en noviembre de 2024. El cártel se atribuyó el hecho en redes sociales bajo el pretexto de una “limpieza”.
Durante la primera semana de mayo de 2026, las fuerzas de seguridad han intensificado la búsqueda de sus líderes en las montañas de Sulaco y Marale, logrando la captura de figuras clave como Modesto Murillo Gutiérrez, encargado de la logística.