Semana sangrienta: 4 masacres, más de 30 muertos y una mesa de seguridad como combate a la violencia
Cuatro masacres dejaron más de 30 muertos en menos de una semana en Honduras, entre ellos menores, estudiantes y funcionarios policiales
- Actualizado: 27 de mayo de 2026 a las 09:34
Honduras vive una de las semanas más violentas de los últimos meses. En apenas seis días, cuatro masacres registradas en distintos puntos del país dejaron al menos 32 personas asesinadas, entre ellas menores de edad, policías y jóvenes estudiantes.
La escalada de violencia comenzó el pasado 21 de mayo en la comunidad de Rigores, en Trujillo, donde hombres armados irrumpieron en una finca de palma africana y ejecutaron a 20 personas que se preparaban para iniciar su jornada laboral.
Aquella escena se convirtió en una de las peores matanzas registradas en Honduras en los últimos años. Entre las víctimas había tres menores de edad de entre 14 y 16 años, además de tres mujeres que eran hermanas.
Las víctimas, según relataron familiares, eran personas dedicadas principalmente a trabajar en la finca. Muchos fueron enterrados en medio del llanto y la desesperación de comunidades enteras golpeadas por el horror.
Mientras las autoridades intentaban esclarecer aquella matanza, otra escena violenta sacudió el mismo 21 de mayo al municipio de Omoa, específicamente en el sector de Corinto, donde cinco agentes de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco) fueron asesinados.
Las investigaciones preliminares apuntaron a que los policías realizaban una operación clandestina relacionada con un supuesto “quite” de droga y dinero, ejecutada fuera de los protocolos oficiales.
El grupo estaba integrado por el subcomisario Lester Josué Amador Herrera y los agentes Dailin Francisco Elvir Quintanilla, Lionel Alejandro Valdez Núñez, Nels Makley Eguigure Benavides y Emerson Josué Canales Fúnez.
Las autoridades revelaron posteriormente que la incursión se realizó sin orden judicial ni acompañamiento fiscal. Horas después, los cuerpos de los uniformados fueron encontrados abandonados y desmembrados en una carretera de la zona norte.
La violencia no se detuvo ahí. Durante la noche del lunes 25 de mayo, otra masacre estremeció a la colonia Filadelfia, en La Lima, donde cuatro personas murieron tras un ataque armado. Entre las víctimas estaban Yoselin Guifarro García, de 30 años; Jorge Orlando Dubón González, de 37; José Noel Gómez, de 40; y Cristofer Jared Suazo Vázquez, de apenas 18 años.
Dos de los cuerpos fueron encontrados dentro de una vivienda, mientras las otras víctimas quedaron tendidas en calles cercanas, separadas por varias cuadras. Otra persona sobrevivió al ataque y fue trasladada gravemente herida a un centro asistencial.
Horas después, el martes 26 de mayo, una nueva masacre volvió a sembrar temor en el norte del país. Esta vez ocurrió en la colonia Suazo Córdova, en El Progreso, donde tres menores fueron asesinados detrás de un centro educativo.
Versiones preliminares indicaron que las víctimas eran estudiantes del Instituto Perla del Ulúa y que ese mismo día asistieron a clases vestidos de color. Sus cuerpos quedaron tendidos cerca del muro de la Escuela Jaime Olarte, mientras vecinos relataban haber escuchado múltiples disparos.
Con estas cuatro masacres, Honduras acumula 32 personas asesinadas en hechos múltiples en menos de una semana. Entre las víctimas se contabilizan al menos seis menores de edad, cinco policías, varios jóvenes y trabajadores agrícolas.
La ola de violencia ocurre en medio de crecientes preocupaciones por la expansión de estructuras criminales vinculadas al narcotráfico, extorsión y disputas territoriales en distintas regiones del país.
Ante este escenario, el ministro de Seguridad, Gerzon Velásquez, anunció el 26 de mayo la conformación de una nueva mesa nacional de seguridad enfocada en combatir la criminalidad y reducir los índices de violencia.
Según explicó el funcionario, la estrategia estará basada en inteligencia territorial, análisis de datos y coordinación entre diferentes instituciones del Estado, incluyendo las Fuerzas Armadas.
Velásquez aseguró que maras y pandillas estarían vinculadas a más del 70 por ciento de las muertes violentas y delitos graves registrados en Honduras, por lo que las nuevas acciones buscarán intervenir directamente los sectores históricamente más conflictivos del país.
Mientras tanto, familias enteras continúan sepultando a sus muertos en distintos rincones de Honduras, en una semana marcada por el miedo, la incertidumbre y una violencia que vuelve a poner en evidencia la crisis de seguridad que enfrenta el país.