Con salsa de tomate fingió golpes y heridas para exigir pago de rescate a familiares
El hondureño envió fotos simulando estar herido, pero era salsa de tomate, para presionar a su hermana en Estados Unidos. La Unidad Antisecuestros lo encontró escondido en un hotel
- Actualizado: 01 de julio de 2026 a las 15:20
Agentes de la Unidad Antisecuestros capturaron este 1 de julio a José Enrique Redondo Amaya, de 29 años, en Morazán, Yoro, acusado de fingir su propio secuestro para exigir 600 mil lempiras a su familia. Incluso fingió haber sido torturado por sus captores, pero todo era un montaje.
La Policía Nacional reveló que el sospechoso utilizó salsa de tomate para simular heridas y hacer creer que estaba siendo torturado por supuestos secuestradores.
Las fotografías enviadas a su hermana en Estados Unidos mostraban aparentes golpes y sangre, pero las investigaciones determinaron que todo era parte del montaje.
La familia recibió amenazas de que José Enrique Redondo Amaya sería asesinado si no pagaban un rescate de 600 mil lempiras en un plazo de 24 horas.
Tras las investigaciones, los agentes localizaron al supuesto secuestrado escondido en un hotel de la zona, donde fue encontrado sano y salvo.
El falso secuestro movilizó a equipos especializados de la Unidad Antisecuestros hasta el barrio San José, en Morazán, Yoro, donde se reportó inicialmente el caso.
El vocero de la Policía Nacional, Alejandro Valladares, confirmó que el detenido se encontraba en perfecto estado de salud al momento de su captura y que las marcas que presentaba en la piel era salsa de tomate.
La rápida intervención de la Unidad Antisecuestros que se movilizó desde San Pedro Sula hasta Morazán evitó que la familia realizara el millonario pago exigido por el supuesto rescate.
Las autoridades señalaron que el ahora detenido deberá responder por el delito de simulación de infracción inexistente, contemplado en el Código Penal.
La investigación policial permitió desmontar el falso secuestro en pocas horas y evitar que el engaño terminara en una pérdida económica para la familia, además de la angustia que estaba provocando en sus parientes.
José Enrique Redondo Amaya fue puesto a disposición de las autoridades competentes, mientras avanza el proceso judicial por haber simulado un secuestro para obtener dinero.
El caso de Redondo Amaya no es aislado, pues solo un mes antes una menor de edad fingió también estar secuestrada en La Lima, Cortés, cuando lo que en realidad quería era que su familia le diera 1.5 millones de lempiras