Recuento de casos en los que guardias han matado personas en Honduras
Una cadena de homicidios cometidos por guardias revela un patrón alarmante de violencia. Aquí el recuento de casos donde el vigilante se convirtió en verdugo
- Actualizado: 27 de abril de 2026 a las 17:20
Un adolescente de 14 años, de origen chino, perdió la vida de un escopetazo en la cabeza a manos de un guardia de seguridad. El brutal ataque se ha convertido en el eslabón más reciente de una cadena de sangre que involucra a vigilantes privados en crímenes contra civiles y hasta sus propios compañeros. A continuación el recuento de los casos más sonados en el país.
El crimen más reciente se registró el pasado sábado 25 de abril, en la colonia 21 de Febrero de Tegucigalpa. Dentro de una tienda de productos chinos, un menor identificado como Hong Xi Xuan, de 14 años, recibió un disparo en la cabeza, quedando muerto de manera casi instantánea. Su agresor fue un guardia de seguridad que recientemente había sido contratado por su familia.
El sospechoso, Sandro Josué Martínez Núñez, de 23 años y residente en la colonia 1 de Diciembre de Comayagüela, utilizó una escopeta calibre 12 para cometer el crimen alrededor de las 9:00 de la mañana, cuando el negocio apenas abría sus puertas. Las personas presentes en el local llamaron al 911, pero al llegar las autoridades el menor ya no tenía signos vitales.
Martínez Núñez fue capturado mientras caminaba por las calles de la misma colonia, detenido por elementos del Escuadrón Motorizado asignados a la estación del barrio Belén. Fue enviado a prisión y enfrenta penas de hasta 20 años de prisión.
En febrero de 2026, otra persona perdió la vida a manos de un guardia de seguridad. Kevin Joel Valle Torres, de 33 años, llegó en motocicleta al centro comercial Los Castaños de Tegucigalpa y estacionó su vehículo en un espacio reservado para personas con discapacidad. El uniformado del lugar se acercó para pedirle que lo moviera. Lo que comenzó como una advertencia terminó en tragedia.
El cuerpo de Valle Torres quedó tendido junto a un vehículo estacionado en los alrededores del establecimiento.
El guardia, identificado como José Matamoros, dejó su arma de reglamento en la oficina del negocio y escapó en bicicleta. La Policía lo encontró horas después en una cantina de Comayagüela. Tras su captura, fue puesto a la disposición de las autoridades.
En enero de 2025, un guardia de seguridad identificado como Cristian Cáceres pereció de un balazo a manos de su propio compañero de trabajo, en la colonia Portal del Bosque de Comayagüela. Tras las respectivas indagaciones, agentes de la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT) le dieron captura al hombre de la fotografía, cuya identidad no fue revelada.
La madrugada del 31 de agosto de 2025, en el estacionamiento de una gasolinera del bulevar del Este, en la colonia Satélite, en San Pedro Sula, el guardia Wilmer Murillo fue asesinado por su propio compañero de turno.
Según el reporte preliminar, la discusión se desató cerca de las 2:00 de la mañana. Murillo habría amenazado de muerte al otro hombre, y este respondió con al menos un disparo. El agresor huyó de inmediato.
En septiembre de 2025, el patrón se repitió en Cofradía. Un guardia identificado como Ricardo Inestroza, de 74 años, murió tras recibir varios impactos de bala de parte de su compañero Lucinio Fernández Chávez, de 60 años. El hecho ocurrió a medianoche en la residencial San Jerónimo, y las investigaciones preliminares señalaron que ambos guardias se encontraban bajo los efectos del alcohol.
En el municipio de Tocoa, Colón, otro guardia de seguridad atacó a balazos a su compañero frente a una agencia bancaria ubicada dentro de un centro comercial.
La víctima fue identificada como Denis Caballero. El hecho ocurrió en pleno día y el agresor fue detenido minutos después del ataque.
En 2015, un guardia de nombre Oswaldo López Benítez discutió con un cargador llamado Bryan Antonio Varela Amaya, quien le pidió permiso para salir a fumar. Ante la negativa, López lo golpeó en la cabeza con su arma. Cuando Bryan regresó, la discusión volvió a encenderse y el guardia le disparó en la cabeza. Varela Amaya murió en un centro asistencial. López Benítez fue condenado a 11 años y tres meses de prisión.