Un abuelo amoroso: ¿quién era José Luis Álvarez, empleado del IHSS asesinado en una cantina?
Alias “Pollo”, como cariñosamente era conocida la víctima, era empleado del IHSS. Sus familiares y amigos lo describen como un ser amoroso. Era padre y también abuelo
- Actualizado: 10 de mayo de 2026 a las 07:43
José Luis Álvarez es el hombre que fue asesinado en una cantina. El hecho se registró en la salida al departamento de Olancho, a la altura de La Laguna, cerca del primer punto de mototaxis de la colonia Villa Franca.
José Luis tenía gran parte del rostro tatuado, así como otras partes de su cuerpo, además usaba piercings. Sin embargo, quienes lo conocieron aseguran que su apariencia solo reflejaba su amor por el arte de los tatuajes y que tenía “un hermoso corazón”.
De manera preliminar se informó que la víctima era empleado del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS).
Amigos y compañeros de trabajo lo conocían con cariño como “Pollo”. Según se conoció, tenía más de 20 años de laborar en el IHSS.
“Pollo” era amante de los tatuajes, pero quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo aseguran que era una persona muy educada, amable y respetuosa.
Supuestamente trabajaba en el área de almacén del Seguro Social y contaba con una larga trayectoria dentro de la institución.
Además, a sus 43 años era padre y también un abuelo amoroso. En redes sociales compartía fotografías mostrando cariño hacia dos de sus nietas.
José Luis Álvarez se encontraba al interior de la cantina, cuando un sujeto ingresó al lugar y, sin mediar palabra, le disparó frente a varias personas que estaban en el sitio.
Tras conocerse la tragedia, compañeros del IHSS acompañaron a la familia, ya que aseguran que José Luis era una persona muy querida dentro de la institución.
Luego de su fallecimiento, las redes sociales se llenaron de mensajes de pesar. “Era compañero en el almacén central, un hombre tranquilo. A pesar de su imagen, no se metía con nadie; él lo tomaba como arte”, escribió una persona.
“Una excelente persona y gran ser humano. Empleado del Seguro Social, amante de los tatuajes. No tenía vicios. Que Dios lo tenga en su santa gloria”, comentó otra ciudadana.
“Así le gustaba andar, con sus tatuajes, y era feliz. Me da pesar, mi querido amigo. Detrás de los tatuajes tenía un gran corazón para quienes lo conocimos. Que papito Dios lo tenga entre sus brazos”, expresó otra persona que lo conoció.