María López fue asesinada tras llegar de ver un partido del Olimpia en la capital
"Nadie merece morir de esta manera", fue el mensaje que dejó la barra olimpista, lamentando la muerte de María López; sus últimas horas las pasó viendo el partido de su amado equipo
- Actualizado: 06 de marzo de 2026 a las 09:23
Con dolor por la muerte de la joven, la barra se despidió diciendo: "Gracias, Raquelita, por amar estos colores como lo hiciste hasta el final". Antes de su fallecimiento, la joven disfrutó del clásico entre Marathón y Olimpia.
María Raquel López Mendoza, de entre 25 y 27 años, perdió la vida tras resultar herida de bala mientras regresaba de disfrutar el clásico nacional entre Marathón y Olimpia en San Pedro Sula. Era madre de un niño de aproximadamente 10 años.
Según testigos, la joven bajaba de un bus acompañada de varias personas cuando un vehículo se acercó y les disparó a quemarropa, en las inmediaciones del parque La Amistad, en la colonia 21 de Febrero de Comayagüela.
Durante el ataque, María Raquel y su acompañante resultaron heridos. Ambos fueron trasladados de emergencia al Hospital Escuela por paramédicos de la Cruz Roja Hondureña.
Lamentablemente, la joven falleció tras varios días de atención médica, mientras su compañero continúa recibiendo cuidados. El personal médico declaró muerta a la mujer, confirmando el impacto de bala como la causa de su deceso.
Autoridades del Ministerio Público, junto con fiscales de turno y personal de Medicina Forense, realizaron el levantamiento del cuerpo y lo trasladaron a la morgue para la autopsia correspondiente.
Familiares retiraron el cuerpo de la morgue y lo llevaron a una funeraria local, donde fue velada. El sepelio se realizó el jueves con un ambiente de luto junto a la barra de su amado equipo.
Tras el ataque, los responsables huyeron del lugar, dejando varios casquillos de arma de fuego esparcidos por la zona.
La barra del club Olimpia se pronunció ante la muerte de María Raquel, expresando su dolor y solidarizándose con la familia. “Gracias, Raquelita, por amar estos colores como lo hiciste hasta el final. Que Dios te reciba en su palco eterno”, manifestaron.
“Todos llegamos a un estadio con la misma ilusión: ver jugar a nuestro club, alentar esos colores que nos apasionan y vivir esta locura que llevamos en el pecho. Recordemos que, al final del partido, todos tenemos a alguien que nos espera en casa. Nadie merece morir de esta manera. Vivimos por los colores; por eso, dejemos de romantizar el palco del cielo y empecemos a cuidarnos entre nosotros, porque en la grada somos familia", lamentaron. Sus familiares, por su parte, la describieron como una persona que siempre pensaba en los demás, "era sincera, se sacrificaba, incluso donaba sangre seguido".