A Yenifer Valencia la sedaron para no sentir dolor durante el tatuaje y murió en Colombia
La colombiana Yenifer Valencia murió mientras se sometía a una sesión de tatuaje en Bogotá, luego de que le suministraran un medicamento para evitar el dolor en el procedimiento
- Actualizado: 26 de agosto de 2026 a las 17:40
Yenifer Valencia murió durante una sesión de tatuaje en Bogotá, Colombia; su caso permanece bajo investigación, mientras las autoridades buscan determinar qué medicamentos recibió y quién los administró. Aquí los detalles:
Yenifer García Valencia, de 33 años, se encontraba en la última cita de un tatuaje en su espalda, que incluía un dragón y la figura de una joven.
El procedimiento lo realizó en su vivienda de Terrazas de San Jorge, en la localidad de Rafael Uribe Uribe. Según la familia, García contrató a un tatuador a domicilio.
Debido al dolor que experimentaba en la zona baja de la espalda, Yenifer aceptó la recomendación de una amiga para contactar a un hombre que suministraría medicamentos durante la sesión.
La mañana del 15 de agosto, el tatuador y el hombre llegaron a la vivienda con una camilla, oxígeno y otros elementos. Aunque la familia esperaba que se tratara de una anestesia local, el medicamento fue aplicado por vía intravenosa.
Al principio, García permanecía consciente, conversaba y avisaba cuando sentía dolor. Minutos después comenzó a hablar de manera diferente y quedó profundamente dormida.
Ante esto, la hija de la mujer llamó al número de emergencias 123. Mediante una videollamada recibió instrucciones para intentar reanimarla mientras llegaba una ambulancia. Los esfuerzos se prolongaron durante unos 30 minutos, pero García falleció.
Días después, familiares encontraron detrás de la cama una caja de Ketamin-50, un frasco de Dormicum, que contiene midazolam, una jeringa y polvo estéril para solución inyectable; se desconoce si esas sustancias fueron administradas a la mujer.
La Secretaría de Salud de Bogotá confirmó que el hombre que suministró los medicamentos figura como auxiliar de enfermería y no como médico o anestesiólogo, y que no contaba con certificación.
Claudia Marcela García, hermana mayor de la víctima, dijo que “hasta donde se tiene entendido, el supuesto anestesiólogo estuvo trabajando en el hospital de la Méderi como auxiliar de enfermería, pero él ya venía practicando en lo que se dice cirugías de garaje, prácticas de garaje, como que haciendo lipectomías, ‘bichopapadas”.