Rusos desafían al Kremlin con un tributo floral en la tumba de Alexéi Navalny
Al cumplirse el segundo aniversario de la muerte de Alexéi Navalny, ciudadanos rusos y diplomáticos extranjeros han desafiado el gélido clima de Moscú para rendirle un emotivo tributo frente a su tumba
- Actualizado: 16 de febrero de 2026 a las 14:20
El cementerio Borísovski se ha convertido nuevamente en el epicentro de la resistencia silenciosa, donde una montaña de flores frescas ha cubierto casi por completo la sepultura del líder opositor Alexéi Navalny bajo la atenta vigilancia de las fuerzas de seguridad.
Entre los primeros en llegar se encontraban su madre, Lyudmila Navalnaya, y su suegra, Alla Abrosimova, quienes depositaron ramos de rosas y claveles mientras eran observadas de cerca por agentes de la policía con los rostros cubiertos.
A pesar de que cualquier manifestación pública de apoyo al movimiento de Navalny es perseguida bajo cargos de "extremismo", largas filas de moscovitas se formaron desde tempranas horas para poder pasar unos segundos frente a la cruz que marca su descanso.
Este aniversario coincide con una nueva tormenta diplomática, después de que una investigación conjunta de varios países europeos afirmara que Navalny fue envenenado con epibatidina, una neurotoxina extremadamente rara encontrada en ranas venenosas.
Representantes de embajadas occidentales también se hicieron presentes en el camposanto para depositar coronas de flores, un gesto que subraya la continua relevancia del caso en la agenda política internacional y la exigencia de una justicia real.
El ambiente en el cementerio ha sido descrito por testigos como uno de "tristeza compartida" y valentía, con un pequeño coro que incluso se atrevió a entonar cantos litúrgicos cerca de la tumba antes de ser dispersado por las autoridades.
En otras ciudades de Rusia y Europa, se han levantado altares improvisados en monumentos a las víctimas de la represión política, donde los seguidores del opositor han dejado flores y fotografías para asegurar que su legado no sea enterrado.
La jornada de hoy reafirma que, a dos años de su fallecimiento en una colonia penal del Ártico, Navalny sigue siendo una figura que une a quienes sueñan con un cambio democrático.
Así este día se transformó su tumba en un santuario de esperanza frente al miedo.