Rostros de todos los migrantes muertos en un tren en Texas; hay tres hondureños
Entre las víctimas hay hondureños y mexicanos, pero aunque su nacionalidad era diferente, a todos los unía el sueño de llegar a Estados Unidos. Conozca los rostros de todas las víctimas
- Actualizado: 18 de mayo de 2026 a las 16:45
Unas siete personas fueron halladas muertas al interior del vagón de un tren en Laredo, Texas. Entre las víctimas había hondureños y mexicanos. Entre las víctimas hay una mujer que aún no ha sido identificada. Conozca sus rostros.
La tragedia ocurrió el pasado 10 de mayo de 2026, cerca de la frontera con México, justo en Larendo, Texas. Hasta el momento, se maneja que habrían muerto por un presunto golpe de calor debido a las altas temperaturas registradas en el sur de Texas.
En la fotografía figura Nereo Aguilar García, originario de Pánuco de Coronado, Durango, México. Fue identificado por sus familiares tras la tragedia.
El mexicano planeaba llegar a Estados Unidos una vez más en busca de mejores oportunidades. Tras confirmarse su muerte, sus seres queridos iniciaron campañas de recaudación de fondos para repatriar su cuerpo.
Otra de las víctimas fue identificada como Carlos Eduardo Reyes Ramírez. Él era un mexicano que vivió durante unos 28 años en San Antonio, Texas, pero fue deportado en agosto de 2025. “Me acabo de subir al tren rumbo a San Antonio”, fue el último mensaje que Carlos Reyes envió a sus familiares. Él estaba casado y tenía dos hijas.
El otro mexicano que murió fue identificado como Basilio García, originario de Ciudad Hidalgo, Michoacán, había vivido durante más de 20 años en Chicago junto a su esposa e hijo.
A la lista se suma el menor de 14 años, identificado como Nelson Davian Portillo Martínez. Era originario de La Masica, Atlántida, Honduras.
Según se conoció, el jovencito buscaba regresar a Estados Unidos tras haber vivido en ese país entre 2016 y 2025. Su padre solicitó una visa humanitaria para viajar a Texas y recuperar el cuerpo de su hijo.
Denis Isaís Anariba Herrera también era hondureño. Tan solo dos semanas después de su muerte iba a cumplir 25 años de edad. Anariba soñaba con regresar a Houston para reencontrarse con su esposa y su pequeña hija de un año. Vivió cinco años en Estados Unidos, pero fue deportado en diciembre de 2025.
El otro hondureño, originario de Nacaome, Valle, fue identificado como Josué Valdés Zerón. Su familia contó que fue deportado en 2025.