Punch: el mono rechazado por su madre que convirtió un peluche en su único refugio
Punch nació en el zoológico de Ichikawa, fue rechazado por su madre y halló consuelo en un peluche que hoy lo convirtió en fenómeno viral
- Actualizado: 21 de febrero de 2026 a las 10:46
Imagina abrir los ojos por primera vez y que el mundo, en lugar de brazos cálidos, te reciba con distancia. Así comenzó la vida de Punch, un pequeño mono que nació en julio de 2025 en el Zoológico de Ichikawa, al este de Japón.
Desde su primer aliento, la historia no fue la que cualquier cría esperaría. Su madre lo apartó poco después del parto. No hubo caricias ni protección.
Ante el rechazo, los cuidadores intervinieron para mantenerlo con vida, alimentándolo y vigilando cada uno de sus movimientos. Era frágil, pero también resistente.
Cuando parecía haber superado la etapa más crítica, llegó el momento de regresar con los suyos.
Sin embargo, la escena fue dura: empujones, manotazos y un nuevo rechazo.
En medio de ese escenario apareció un objeto inesperado: un peluche naranja. Después de probar mantas y toallas sin éxito, Punch se aferró a esa figura de felpa como si fuera su ancla emocional.
Desde el primer abrazo, algo cambió. Ya no lo soltó. El muñeco se transformó en su refugio simbólico. Más que un juguete, era su punto de seguridad, su calma en un entorno que aún no lo aceptaba.
Visitantes captaron el momento y lo compartieron en redes sociales. En cuestión de horas, Punch dejó de ser un caso interno del zoológico y se convirtió en una historia seguida por miles... luego millones.
La imagen del mono abrazándolo recorrió las redes sociales con una velocidad imposible de contener.
De pronto, el pequeño macaco japonés era parte de la conversación global.
Ante el aumento de personas durante el fin de semana largo de febrero, el Zoológico de Ichikawa pidió a los visitantes revisar sus canales oficiales para conocer niveles de afluencia y evitar aglomeraciones que puedan generar más estrés en el área de los macacos.
Hoy, Punch sigue ahí, pequeño pero firme, abrazado a su peluche naranja. Su historia no es solo la de un mono rechazado: es el reflejo de una necesidad universal. Porque, incluso en cautiverio, todos —humanos o no— buscamos lo mismo: sentirnos protegidos.