¿Qué le pasa al cuerpo humano durante la asfixia por golpe de calor extremo?
Luego de la muerte de tres hondureños dentro de un vagón de tren por golpe de calor, surge la pregunta: ¿qué fue lo que ocurrió en los momentos previos a su fallecimiento?
- Actualizado: 13 de mayo de 2026 a las 14:18
Tres migrantes hondureños fueron encontrados muertos dentro de un vagón de un tren de carga en la ciudad fronteriza de Laredo, Texas, con la intención de cumplir el sueño americano. Autoridades señalaron que el exceso de calor podría haber sido la causa de su muerte. ¿Qué le pasa al cuerpo humano?
Durante la asfixia por golpe de calor en un contenedor, como la que habrían sufrido tres migrantes hondureños y cuatro mexicanos en Laredo, Texas, el cuerpo humano puede entrar en un colapso sistémico fulminante debido a la falta de ventilación, la humedad extrema y temperaturas que superan los 50 grados.
En estas condiciones, el organismo pierde su capacidad de refrigeración natural, lo que desencadena una cadena de fallas que puede terminar en la muerte por colapso multiorgánico.
El proceso fisiológico inicia con un sobrecalentamiento extremo o hipertermia por el espacio reducido, en el que la temperatura central del cuerpo supera los 40 grados. En este punto, el hipotálamo, encargado de regular el calor corporal, deja de funcionar correctamente.
A medida que el cuerpo intenta enfriarse, se produce una sudoración intensa que deriva en una deshidratación severa.
Sin embargo, en un espacio cerrado sin ventilación como en el que estaban, el líquido se agota rápidamente y el sudor deja de cumplir su función, acelerando el incremento de la temperatura interna.
Simultáneamente, en espacios hacinados y herméticos, el oxígeno disponible se consume con rapidez, mientras aumenta la concentración de dióxido de carbono. Esto provoca hipercapnia, es decir, un exceso de CO₂ en la sangre, generando sensación de asfixia, pánico y desorientación.
Con el avance del calor extremo, las proteínas del organismo comienzan a desnaturalizarse y las células empiezan a morir. El cerebro se ve afectado rápidamente, provocando confusión, delirio, convulsiones y, en los casos más graves, estado de coma.
El deterioro continúa con un fallo multiorgánico, en el que el flujo sanguíneo hacia órganos vitales disminuye de forma crítica. El corazón entra en taquicardia y los riñones e hígado comienzan a perder su función.
En esta fase avanzada puede presentarse coagulación intravascular diseminada (CID), un proceso en el que la sangre se coagula dentro de los vasos sanguíneos, acompañado de destrucción de fibras musculares, conocido como rabdomiólisis.
Todo este deterioro progresivo del organismo puede culminar en un paro cardiorrespiratorio, provocado por la combinación de falla orgánica, deshidratación extrema y sobrecalentamiento corporal.
Las autoridades sanitarias advierten que este tipo de muertes pueden ocurrir en cuestión de minutos dentro de espacios cerrados sin ventilación, donde las temperaturas extremas impiden cualquier mecanismo natural de supervivencia.