Diminuta pero letal, así es la rana dardo usada contra Navalni, ¿cómo afecta al cuerpo?
Su veneno, usado históricamente por pueblos indígenas para impregnar dardos, ha despertado interés científico por su alta potencia farmacológica.
- Actualizado: 14 de febrero de 2026 a las 16:55
La Phyllobates terribilis, conocida como rana dardo dorada, destaca por su intenso color amarillo brillante, una señal de advertencia natural que alerta a posibles depredadores sobre su extrema toxicidad.
Con apenas cinco centímetros de longitud, este pequeño anfibio concentra en su piel una de las toxinas más potentes del reino animal, capaz de causar la muerte con una mínima exposición.
Su hábitat se limita a una reducida zona de la selva tropical del Pacífico colombiano, donde la humedad y la vegetación densa favorecen su supervivencia.
Famosa por sus colores brillantes (amarillo, naranja, verde, azul) que advierten su alta toxicidad. Son diurnas, habitan en zonas húmedas y se alimentan de hormigas y ciempiés, lo que les proporciona su potente veneno.
La piel de la rana secreta sustancias tóxicas a través de glándulas especializadas, un mecanismo de defensa que actúa como escudo químico frente a amenazas.
Un solo ejemplar posee suficiente veneno para matar a varios seres humanos adultos, lo que la posiciona entre los animales más venenosos del planeta.
La toxina actúa bloqueando los impulsos nerviosos y alterando el funcionamiento de los receptores nicotínicos, lo que provoca una contracción muscular sostenida y pérdida de control del sistema nervioso.
Entre los síntomas en humanos pueden presentarse salivación excesiva, lagrimeo, secreción nasal, hipertensión, convulsiones y parálisis muscular progresiva.
En casos graves, la intoxicación puede desencadenar parálisis respiratoria y un fallo cardíaco fulminante, llevando a la muerte si no existe intervención médica inmediata, lo que habría sucedido con Navaldi en prisión.
Estudios experimentales en laboratorio han mostrado que la sustancia puede alcanzar altas concentraciones en áreas específicas del cerebro, como el tálamo, y permanecer activa durante varias horas.
Durante siglos, pueblos indígenas Emberá de Colombia utilizaron las secreciones de estas ranas para impregnar las puntas de sus dardos y flechas, práctica que dio origen al nombre común del anfibio.
Aunque su apariencia resulta llamativa y casi inofensiva, la rana dardo dorada simboliza cómo en la naturaleza el color vibrante puede ser sinónimo de peligro extremo.