El caos que vivió por 12 horas Puerto Vallarta tras caída de El Mencho
El municipio costero de Puerto Vallarta vivió al menos 12 horas de incertidumbre luego de que hombres armados en motocicletas despojaran vehículos a ciudadanos, en hechos relacionados con la reacción violenta tras la muerte de 'El Mencho'
- Actualizado: 23 de febrero de 2026 a las 09:02
Calles semivacías y comercios cerrados marcaron las primeras horas de tensión en Puerto Vallarta, luego de que se difundiera la noticia de la muerte de El Mencho y comenzaran reportes de hombres armados despojando vehículos. La ciudad turística vivió ayer 12 horas de terror.
Turistas y residentes permanecieron resguardados en hoteles y viviendas mientras circulaban alertas en redes sociales sobre bloqueos y movimientos de grupos armados en distintos puntos de la ciudad costera.
Vehículos atravesados en avenidas y carreteras generaron temor entre los conductores, muchos de los cuales abandonaron sus rutas ante el riesgo de encontrarse con motociclistas armados.
El aeropuerto de la zona registró cancelaciones y retrasos de vuelos, afectando a visitantes nacionales e internacionales que buscaban salir del destino turístico en medio de la incertidumbre.
Autoridades estatales de Jalisco activaron operativos de seguridad mientras se multiplicaban los reportes de disturbios en otras regiones del país.
Hoteles, restaurantes y comercios del malecón redujeron sus actividades mientras la presencia policial aumentaba en zonas turísticas y avenidas principales.
El clima de tensión también impactó la agenda cultural y de entretenimiento, obligando a cancelar eventos masivos programados para los próximos días.
Entre los espectáculos suspendidos destacó el concierto de la cantante Kali Uchis, que estaba previsto en la ciudad de Guadalajara.
Durante varias horas circularon versiones contradictorias sobre la situación de seguridad, lo que incrementó la preocupación entre habitantes y visitantes.
Escuelas y actividades públicas fueron suspendidas en varios estados mientras las autoridades pedían a la población mantenerse en resguardo.
En carreteras y puntos estratégicos se observaron retenes y patrullajes de fuerzas de seguridad para intentar restablecer el control y evitar nuevos bloqueos.
Tras cerca de doce horas de tensión, el movimiento en la ciudad comenzó a normalizarse lentamente, aunque el temor y la incertidumbre seguían presentes entre la población.