Así vivieron el amerizaje de la misión Artemis II en San Diego, California
Entre aplausos y una espera cargada de emoción, miles de personas en San Diego presenciaron el retorno de los cuatro héroes que volvieron de la Luna
- Actualizado: 10 de abril de 2026 a las 18:36
El horizonte de San Diego amaneció diferente este viernes 10 de abril. Tras diez días de viaje viaje espacial y a cuestas de la precisión que exige cada misión tripulada, la cápsula de Orión de Artemis II tocó las aguas del Océano Pacífico para cerrar el capítulo más ambicioso de la exploración lunar.
La ciudad costera de California lo vivió como una fiesta y como una vigilia al mismo tiempo. Familiares, científicos y aficionados al espacio se apostaron frente a las pantallas y en la orilla del mar para seguir cada segundo del descenso.
Todos miraban al cielo buscando lo mismo: Orión con la ayuda de paracaídas descendiendo y guardando la esperanza de que los cuatro tripulantes amerizaran sanos y salvos.
La nave entró a la atmósfera a 40,000 kilómetros por hora y soportó temperaturas de hasta 2,760 grados centígrados durante una caída de 14 minutos que dejó sin respirar a quienes la seguían desde tierra.
A diferencia de misiones anteriores, la NASA eligió una trayectoria más directa para proteger el escudo térmico y reducir la carga de calor sobre la cápsula. La apuesta funcionó: Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen atravesaron el reingreso sin ningún contratiempo.
El momento más tenso llegó con los seis minutos de silencio radial. Las comunicaciones se cortaron por el plasma generado durante el descenso, y ese vacío —inevitable, calculado— se sintió eterno en los centros de control y en las playas de San Diego. Cuando la señal regresó, el alivio estalló en aplausos.
"Felicidades. Artemis II, misión cumplida", escribió Jared Isaacman, administrador de la NASA. Pocas palabras bastaron para resumir lo que significaba ese momento: desde 1972, ninguna tripulación había llegado tan cerca de la Luna.
Apenas la cápsula se estabilizó sobre las olas, el operativo de rescate entró en marcha.
Los buzos fueron los primeros en acercarse a la Orión para revisar el aire y el agua alrededor de la nave, asegurándose de que no hubiera ninguna fuga antes de abrir la escotilla.
El equipo de recuperación —integrado por personal de la NASA y las fuerzas armadas— calculó entre 30 y 45 minutos para completar la extracción de los tripulantes. Los primeros reportes médicos que llegaron desde el océano fueron tranquilizadores: los cuatro astronautas estaban en excelente forma.
Tras el proceso de salida de los astronautas, los expertos anunciaron que el siguiente paso sería tierra firme y exámenes médicos más completos.
Mientras se espera que los tripulantes se readaptarse a la gravedad, la cápsula Orión iniciaría su propio viaje de regreso. Un barco de la Armada se encargará de remolcarla hasta el Centro Espacial Kennedy, en Florida, donde será analizada con detalle.
Los números que dejó la misión hablan solos: más de 1.1 millones de kilómetros recorridos y un escudo térmico que respondió a la perfección bajo las condiciones más extremas.
Una gran parte de personas en San Diego, lo vio todo desde la orilla, mientras que miles de expectantes se reunieron en puntos clave como el Museo del Aire y el Espacio en Balboa Park para celebrar el exitoso amerizaje de la tripulación.