A un día de las elecciones de Brasil: fin de campaña multitudinario y empate en encuestas
A un día de las elecciones presidenciales de Brasil, Lula y Flávio Bolsonaro cerraron sus campañas en medio de una fuerte polarización y un empate técnico en las encuestas
- Actualizado: 24 de octubre de 2026 a las 17:52
Lula y Flávio cerraron este sábado sus campañas con marchas multitudinarias en las que participaron decenas de miles de simpatizantes en los principales colegios electorales del país.
El dirigente progresista lideró en la mañana una marea roja en la playa de Copacabana de Río de Janeiro y en la tarde viajó a São Paulo para poner el broche a su campaña con otro baño de masas.
El hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro empezó la jornada emulando a su padre, al encabezar un paseo en moto por Belo Horizonte, capital de Minas Gerais, gran estado bisagra del país.
Posteriormente, el senador marchó por Río, su cuna política, en un acto simbólico que finalizó en la casa donde vivía su padre, hoy en prisión domiciliaria en Brasilia tras ser condenado a 27 años de cárcel por intento de golpe de Estado.
Este sábado, víspera de la cita en las urnas, se publicaron las dos últimas encuestas electorales, con resultados que dejaron a ambos candidatos en empate técnico.
Los sondeos de Quaest y Datafolha, las dos firmas demoscópicas más importantes del país, mostraron a Flávio con el 51 % de los votos válidos frente al 49 % de Lula.
Una diferencia mínima que se considera empate técnico, pues está dentro del margen de error de ambos estudios, que es de dos puntos hacia arriba o hacia abajo.
Brasil lleva más de una década dividido entre el progresismo que encarna Lula y la ultraderecha que abandera la familia Bolsonaro.
El Partido de los Trabajadores (PT), que lidera Lula desde su fundación en 1980, ha sido la fuerza mayoritaria de la izquierda desde los últimos años de la dictadura militar (1964-1985) y los primeros años de la democratización.
Sin embargo, a partir de las masivas protestas ocurridas a principios de la década pasada, inflamadas por los casos de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, que coincidieron con la administración de Dilma Rousseff, sucesora de Lula en la época, se generó una ola de indignación que desembocó en el bolsonarismo.