El 11S persigue, entre enfermedades y recuerdos, a bomberos y rescatistas 25 años después
A 25 años de los atentados del 11S, miles de bomberos del FDNY enfrentan cáncer y enfermedades vinculadas a las toxinas del World Trade Center
- Actualizado: 06 de septiembre de 2026 a las 11:30
Las consecuencias del atentado del 11 de septiembre siguen presentes un cuarto de siglo después: 4,257 miembros del Departamento de Bomberos de Nueva York (FDNY) han sido diagnosticados con cáncer y 12,161 con al menos una enfermedad atribuida a la exposición a las toxinas del World Trade Center.
Aquella soleada mañana del 11 de septiembre de 2001, Nueva York se convirtió en un escenario de destrucción, miles de muertos y heridos, incertidumbre, terror y llanto, mientras la ciudad quedaba tomada por soldados y agentes federales.
Pero también afloró la solidaridad de miles de bomberos y rescatistas que acudieron a la Zona Cero para salvar vidas, sin saber que muchos pagarían con su salud años después.
Con los años llegaron las enfermedades y, para algunos, la muerte: "Veinticinco años es mucho tiempo, pero no hay un solo día en que no recuerde ese día", asegura a EFE Joe Conzo, entonces técnico de emergencias médicas y uno de los miembros del Departamento de Bomberos diagnosticados con cáncer.
Alrededor de un millar tiene más de un tipo de cáncer, entre ellos Conzo, que en 2019 enfrentó un cáncer de hígado y después otro de páncreas por su exposición a las toxinas, lo que le llevó a retirarse.
Después de los atentados, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) aseguró que, tras un "riguroso monitoreo", el agua potable y el aire en el Bajo Manhattan eran seguros.
Pero según un reciente informe, 12,161 miembros del Departamento de Bomberos han sido diagnosticados con al menos una enfermedad atribuida a la exposición a las toxinas durante su trabajo en el World Trade Center.
Unos 4,496 miembros están certificados por al menos una afección de salud mental, y 10,562 por una afección de salud física.
Entre el polvo y los escombros: Tras escuchar que un avión se había estrellado contra una de las torres, Conzo y su compañero se dirigieron al lugar, donde vieron a "miles de personas que salían corriendo y solo policías y bomberos iban en dirección contraria".
"Al entrar a un edificio, oí un ruido que parecía un tren y mi amigo corrió". El edificio se derrumbó y generó una enorme nube de polvo y humo que envolvió el Bajo Manhattan, y Conzo fue alcanzado por los escombros.
Poco después lo sacaron de allí: "Busqué agua, me lavé la cara, llamé a mi madre y busqué a mi compañero para saber si estaba bien". Una vez recuperado, permaneció en la Zona Cero hasta el día siguiente, ayudando a sobrevivientes, muchos trasladados a hospitales de la vecina Nueva Jersey. "Perdí a muchos amigos y todavía hay muchos enfermos", lamenta.
De acuerdo con el Departamento de Bomberos, más de 600 miembros del FDNY han muerto por enfermedades que se sospecha están relacionadas con el 11S.