4 de cada 10 menores que trabajan tienen entre 5 y 9 años: las crudas cifras del trabajo infantil en Honduras
El trabajo infantil es el resultado de la pobreza que azota a miles de hogares en Honduras y la falta de políticas públicas efectivas, la falta de oportunidades de trabajo digno y de acceso a la educación, así como la débil capacidad institucional que evite la explotación económica de la niñez.
- Actualizado: 13 de julio de 2026 a las 15:09
"Muchas familias consideran que trabajar desde temprana edad fomenta la responsabilidad. Sin embargo, esta percepción suele invisibilizar que el trabajo infantil restringe los derechos fundamentales como la educación, el descanso y el desarrollo integral", asegura Jorge Valladares, experto en derechos de la niñez, al conocer las cifras en Honduras.
Más de 261 mil menores de edad en Honduras se encuentran en condición de trabajo infantil, de acuerdo a los datos de la Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples del 2025 del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) analizados por EL HERALDO Plus. Estas son las cifras de esta cruda realidad.
En 2023, el Instituto Nacional de Estadística (INE) estimaba que 225 mil menores trabajaban en Honduras. Para 2024, la cifra subió a 249 mil y, en 2025, volvió a aumentar hasta alcanzar los 261 mil. En apenas dos años, 36 mil menores se sumaron a las estadísticas del trabajo infantil, sosteniendo cargas y responsabilidades que no les corresponden.
En 2015, Honduras alcanzó el registro más alto del período, con 417 mil menores incorporados al mercado laboral. Tres años después, en 2018, la cifra volvió a superar los 400 mil y se situó en 404 mil.
Valladares señala que estos números revelan que "4 de cada 10 menores de edad que trabajan tienen entre 5 y 9 años", es decir ni siquiera han superado la etapa de educación básica lo que indica que muchos son obligados a hacer a un lado su oportunidad de estudiar.
"Los niños muchas veces se olvidan del juguete por el trabajo. Tienen que ayudar a sus padres para solventar las necesidades más básicas de una familia en condición de pobreza, como la alimentación", expuso Héctor Figueroa, director del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (IIS-UNAH).
De acuerdo a la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el trabajo infantil se define como "todo trabajo que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico".
Además, se considera trabajo infantil cuando interfiere con su estudio, así como otros factores como el número de horas trabajadas, condiciones en las que labora y su edad.
Los datos INE muestran que unos 167 mil menores (64%) bajo trabajo infantil se dedican exclusivamente al trabajo. Solo el 36% restante alterna su tiempo entre trabajo y estudio.
El número de menores en condición de trabajo puede ser mucho mayor, considerando que en el sector doméstico e informal, así como el agrícola, es más complejo realizar un monitoreo.
La Encuesta Nacional de Trabajo Infantil de 2023 reveló que más de un millón de menores entre 5 y 17 años laboran o realizan quehaceres del hogar en condiciones peligrosas y/o horarios prolongados. Valladares sostuvo que la cultura machista también influye en la mayor presencia de varones en el trabajo infantil. Detrás de esa realidad, sostuvo, persiste la creencia de que laborar "los hará hombres". Figueroa coincide en que la sociedad hondureña hay una errónea interpretación de que el trabajo infantil fomenta valores.
De acuerdo al INE, más de 106 mil menores tienen entre cinco y catorce años, equivalente al 41%. En tanto, el 59% restante son adolescentes de entre 15 y 17 años.
El trabajo infantil, además, afecta con mayor frecuencia a los varones. Ellos concentran el 73% de los casos, equivalente a 191,577 niños y adolescentes.
En contraste, 69,912 niñas y adolescentes mujeres se encuentran en esta condición. Valladares añadió que esta población es vulnerable a ser cooptada para explotación sexual, de mendicidad, económica, caer en la drogadicción y ser usados por grupos criminales. De los 261 mil menores, el 55% (143 mil) apenas alcanzaron un grado entre primero y sexto de educación básica. Otros 70 mil lograron cursar entre séptimo y noveno grado. Preocupa que 10 mil menores nunca pasaron por un centro educativo.
Los entrevistados advirtieron que los menores no solo están expuestos a violaciones laborales, sino que también corren el peligro de sufrir daños físicos, psicológicos, abuso sexual, trata de personas y otras formas de violencia.
Asimismo, recordó que muchos menores son explotados por sus propios padres o "alquilan" a sus hijos para lucrarse. La principal barrera que enfrentan los menores cuando trabajan es el no poder continuar su formación académica, dejándolos prácticamente sin un futuro.