Funcionarios levantaron orden de detención migratoria de JOH antes de salir en libertad
Antes de las 11:00 p. m. del 30 de noviembre, funcionarios estaban moviendo piezas para levantar la orden de detención migratoria en contra de JOH y permitir su salida de prisión
- Actualizado: 18 de febrero de 2026 a las 14:39
Funcionarios del sistema penitenciario federal de Estados Unidos levantaron la orden de detención migratoria en contra del expresidente hondureño Juan Orlando Hernández poco después de las 11 p.m., lo que permitió su salida inmediata tras recibir un indulto presidencial.
Hernández fue liberado el 1 de diciembre de 2025, cuatro días después de que Donald Trump anunciara su indulto en su cuenta de Truth Social, mientras cumplía una condena por delitos relacionados con el narcotráfico.
El expresidente fue recibido en el Waldorf Astoria, uno de los hoteles más prestigiosos de NY, un traslado que, según Joe Rojas, trabajador penitenciario jubilado y exlíder sindical, “prácticamente la administración le tendió la alfombra roja”.
Los registros del Federal Bureau of Prisons (BOP) mostraban que Hernández ya tenía vigente una orden de detención migratoria pendiente.
Es decir que, tras salir, JOH, agencias del orden público lo iba a detener para que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) lo trasladara a un centro de detención migratoria.
Sin embargo, esa orden fue levantada antes de su liberación, tras la coordinación y las acciones de los propios funcionarios estadounidenses, lo que permitió que Hernández saliera libre sin ser detenido por ICE.
Antes de salir, Hernández fue escoltado a la oficina del centro penitenciario, donde utilizó un teléfono gubernamental para comunicarse con Joshua Smith, subdirector del sistema penitenciario federal, y coordinar su traslado.
La coordinación entre las autoridades penitenciarias y migratorias fue clave para garantizar que Hernández pudiera abandonar el centro de detención sin que la orden migratoria lo detuviera.
El traslado se realizó con un equipo táctico especializado de cuatro hombres, a quienes se les pagaron horas extras para conducirlo desde el centro de alta seguridad en Virginia Occidental hasta el Waldorf Astoria en Manhattan.
Aunque Stabile se negó a comentar el alojamiento específico de Hernández, afirmó que el gobierno no pagó por la estadía y defendió el trato recibido por el expresidente.