Congreso presidido por Zambrano: más sesiones en dos meses que en la era Redondo
En apenas 60 días, la gestión de Tomás Zambrano alcanza una dinámica legislativa que expone la inoperancia y las pausas del pasado reciente en el CN
- Actualizado: 26 de marzo de 2026 a las 14:39
La actual gestión del Congreso Nacional, bajo la presidencia de Tomás Zambrano, completó el miércoles 25 de marzo sus primeros 60 días con un nuevo ritmo de trabajo, marcando una drástica diferencia de los registros anteriores. A continuación el contraste.
En este corto periodo, el pleno ha celebrado 29 sesiones. El informe de productividad revela que, además de las sesiones plenarias, se han desarrollado 10 reuniones de junta directiva y se han conformado 35 comisiones de trabajo. Este despliegue ha permitido la aprobación de 36 decretos, lo que arroja un promedio de 1.5 leyes por día, enfocadas principalmente en amnistías y reactivación económica.
Esta aceleración legislativa pone en perspectiva los datos recopilados por monitoreos independientes sobre la administración de Luis Redondo (2022-2026). Según registros de EL HERALDO, la gestión de Redondo acumuló apenas unas 146 sesiones ordinarias en casi cuatro años, un desempeño lastrado por pausas prolongadas y una baja actividad en momentos clave del país.
La diferencia es numérica pero también operativa. Mientras la administración de Redondo registró una caída estrepitosa en 2023 con solo 20 sesiones en todo el año, la actual conducción de Zambrano ha logrado en solo dos meses casi igualar esa cifra anual. Incluso en 2024, el Congreso anterior solo alcanzó 39 sesiones antes de entrar en periodos de inactividad.
El liderazgo de Zambrano es calificado por diputados de diversas bancadas como un ejercicio de diálogo y construcción de consensos.
A diferencia del hermetismo de años anteriores, la dinámica actual se basa en la coordinación directa con los jefes de bancada, lo que ha facilitado que las iniciativas cuenten con amplios niveles de respaldo al momento de su votación.
En términos de transparencia y disciplina, el cambio de rumbo ha incluido medidas estrictas contra el ausentismo parlamentario.
Hasta la fecha, el Congreso reporta asistencia plena en sus sesiones, eliminando la práctica de curules vacíos que caracterizó a la legislatura precedente, donde la inoperancia intentó ocultarse incluso dejando de registrar el orden de sesiones en el portal de transparencia.
La gestión administrativa también ha dado un giro al solicitar auditorías al Tribunal Superior de Cuentas (TSC) y eliminar privilegios como el uso de vehículos de lujo.
Según las autoridades del CN, los fondos, que anteriormente se manejaban bajo criterios cuestionados, ahora se orientan directamente a patronatos, juntas de agua y alcaldías para garantizar un impacto comunitario real.
Con más de 300 mociones presentadas en este corto tramo, la dinámica legislativa parece haber encontrado un ritmo que desafía la inercia burocrática.
Las autoridades sostienen que este primer bimestre es apenas el cimiento de una gestión que pretende ser evaluada por la contundencia de sus datos y no por promesas.