Nick Reiner se declara no culpable del crimen de sus padres
Nick, el hijo del aclamado director Rob Reiner, entró al tribunal con la cabeza rapada y una prenda de prisión en tono canela. Sus palabras ante el juez fueron mínimas
- Actualizado: 23 de febrero de 2026 a las 12:36
Este lunes 23 de febrero, Nick Reiner, de 32 años, se declaró no culpable de los dos cargos de asesinato en primer grado relacionados con la muerte de su padre, el legendario director Rob Reiner, y su madre, la fotógrafa Michele Singer Reiner.
La declaración la realizó formalmente su defensora pública, Kimberly Greene, mientras Reiner permanecía de pie en el área de custodia del tribunal, separado del resto de la sala por un vidrio.
Rob Reiner, de 78 años, y Michele Singer Reiner, de 70, fueron encontrados muertos con heridas de arma blanca el 14 de diciembre en su residencia del exclusivo barrio de Brentwood, en Los Ángeles.
Los cuerpos fueron hallados en el dormitorio principal de la casa. Según el médico forense del condado de Los Ángeles, ambos murieron a causa de múltiples heridas cortantes.
Nick, quien vivía en una casa de huéspedes en la propiedad de sus padres, fue detenido horas después del hallazgo en el área de Exposition Park, a unos 22 kilómetros de la escena del crimen.
La noche anterior a las muertes, toda la familia había asistido a una fiesta navideña organizada por el comediante Conan O'Brien. Fuentes cercanas a la investigación señalaron que Rob y Nick Reiner discutieron esa noche, y que Nick se comportó de manera errática durante el evento.
El propio O'Brien rompió el silencio semanas después en un pódcast, describiendo el impacto que tuvo despedirse de sus amigos esa noche sin saber que sería la última vez. "Creo que estuve en estado de shock durante bastante tiempo", dijo.
La audiencia del lunes fue breve. Reiner renunció a su derecho a una audiencia preliminar expedita, y la siguiente comparecencia quedó fijada para el 29 de abril, fecha en la que se establecerá el cronograma del proceso. Permaneció detenido sin derecho a fianza, tal como desde el inicio del caso.
La audiencia de arraigo estaba prevista para el 7 de enero, pero en esa fecha el abogado defensor Alan Jackson —quien ha representado a figuras como Harvey Weinstein y Kevin Spacey— anunció que se retiraba del caso por razones que, según él, la ética legal le impedía revelar. Al salir del juzgado aquel día, Jackson sí hizo una declaración que no pasó desapercibida: que, conforme a la ley de California, Nick Reiner no era culpable de asesinato. La frase abrió la puerta a especulaciones sobre la línea de defensa que se contemplaría, incluyendo la posibilidad de invocar la locura como argumento central.
El New York Times informó que Reiner tiene diagnóstico de esquizofrenia y trastorno esquizoafectivo, y que había sido sometido a una tutela de salud mental. Además, en las semanas previas a su arresto habría tenido dificultades con su medicación. Fuentes también señalaron que su madre, Michele, se encontraba cada vez más preocupada por el deterioro de su estado de salud mental en los meses anteriores a los hechos.
El historial de Nick con las adicciones es amplio y, en buena medida, él mismo lo hizo público. En 2018 habló abiertamente en un pódcast sobre sus recaídas, sus estadías en centros de rehabilitación y un episodio violento durante una intoxicación severa en que destruyó la casa de huéspedes de sus padres.
En 2015, padre e hijo canalizaron esa experiencia en la película Being Charlie, coescrita por Nick y dirigida por Rob, sobre un joven de Los Ángeles atrapado en la adicción a las drogas. Rob describió ese proyecto como la experiencia creativa más satisfactoria de su vida; algo que, visto ahora, adquiere una dimensión diferente y difícil de procesar.