La guerra legal de Taylor Swift por The Life of a Showgirl se agudiza
La cantante y una exshowgirl de Las Vegas escalan su disputa legal ante un tribunal federal de California por el título del álbum número 12 de Swift
- Actualizado: 11 de mayo de 2026 a las 11:26
Una demanda interpuesta el 30 de marzo por la artista de Las Vegas Maren Wade —cuyo nombre real es Maren Flagg— contra Taylor Swift por el título de su álbum The Life of a Showgirl recibió esta semana una respuesta contundente del equipo legal de la cantante.
El resultado fue un escrito tan agresivo en su tono como preciso en sus argumentos, que deja claro que Swift no tiene intención de ceder un centímetro.
Wade, quien apareciera en su momento en America's Got Talent, comenzó en 2014 a escribir una columna en Las Vegas Weekly titulada Confessions of a Showgirl, sobre sus experiencias como artista en la industria del entretenimiento.
Desde entonces, esa marca evolucionó hasta convertirse en un pódcast y un espectáculo de cabaret en vivo, y Wade registró su marca comercial en 2015.
El argumento central de la demanda es que la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de Estados Unidos rechazó la solicitud de registro de Swift para The Life of a Showgirl por considerarla "confusamente similar" a la marca preexistente de Wade, y que la cantante, pese a haber sido notificada, continuó usando el nombre sin contactar a la demandante.
Para el abogado de Wade, Jaymie Parkkinen, el asunto es de principios: "Maren pasó más de una década construyendo Confessions of a Showgirl. Lo registró. Se lo ganó".
La demanda también incluye acusaciones de que la abrumadora presencia comercial de Swift en los mercados digitales ha comenzado a desplazar los resultados de búsqueda de Wade, generando la percepción inversa de que es la artista de Las Vegas quien imita a la superestrella del pop.
Wade solicita que el tribunal le prohíba a Swift usar el nombre The Life of a Showgirl de manera permanente en productos y servicios, y que le sean transferidas todas las ganancias obtenidas bajo esa marca. Pero los abogados de Swift, que firmaron el escrito de respuesta el 7 de mayo —Max N. Wellman, J. Douglas Baldridge y Katherine Wright Morrone—, no tardaron en desmontarlo pieza por pieza.
Su primer párrafo marcó el tono de todo lo que vendría: "Esta moción, al igual que la demanda de Maren Flagg, nunca debió haberse presentado. Es simplemente el último intento de la señora Flagg de usar el nombre y la propiedad intelectual de Taylor Swift para apuntalar su propia marca".
Uno de los argumentos más incisivos del escrito tiene que ver con el comportamiento de Wade en redes sociales tras el anuncio del álbum en agosto de 2025. Según los documentos judiciales, Flagg habría publicado más de 40 veces sobre Swift, el álbum o elementos relacionados con su marca en Instagram y TikTok, usando hashtags del álbum, la portada, la música y otros materiales de Swift. Los abogados de Swift señalaron que apenas cuatro días después del anuncio del álbum, Flagg lanzó un pódcast completamente nuevo que imitaba la portada, el logotipo, el título y los eslóganes del disco de Swift.
Desde la perspectiva legal de Swift, ese patrón de conducta no habla de una artista que busca proteger su marca, sino de alguien que intentó aprovechar el impulso mediático de la cantante para ganar visibilidad propia. El equipo legal también señaló que la demandante esperó ocho meses desde el anuncio del álbum antes de alegar "daño irreparable", un detalle que los abogados consideran devastador para la credibilidad del argumento de urgencia que sustenta la solicitud de medida cautelar.
Sobre la posibilidad de confusión entre ambas marcas en el público general, los abogados de Swift fueron directos al punto de la ironía. "La demandante intenta agrupar de manera amplia su espectáculo de cabaret y el álbum musical de las demandadas como 'servicios de entretenimiento'. Esa comparación es absurda", establece el escrito. El equipo legal de Swift añadió que los conciertos de la cantante se realizan en estadios vendidos por completo con miles de asistentes, "no en campos de golf ni en venues de estilo cabaret".